Tres hombres fueron condenados a cadena perpetua en Santiago de Cuba por participar en un violento asalto que terminó con un custodio asesinado y otro gravemente herido. El crimen ocurrió en una cooperativa agropecuaria del municipio Contramaestre y tuvo como objetivo el robo de animales que posteriormente fueron sacrificados y comercializados ilegalmente.
El Tribunal Provincial Popular de Santiago de Cuba impuso la máxima sanción de privación de libertad a Roberto Acosta Estrada, Erisdel García Zulueta y Rosendo Ramón Guevara González. Los tres fueron declarados culpables de asesinato consumado y asesinato en grado de tentativa durante un juicio celebrado el pasado 25 de octubre.
El violento asalto que terminó con un custodio muerto
Los hechos se remontan a la noche del 4 de agosto de 2025, cuando los agresores irrumpieron en la Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) Fidel Domenech Rizo, ubicada en la localidad de Baire. Su intención era sustraer animales de la instalación, pero el robo acabó convirtiéndose en un episodio de extrema violencia.
Durante el ataque, los delincuentes utilizaron armas blancas contra los dos trabajadores encargados de proteger la cooperativa. Uno de los custodios falleció como consecuencia de las heridas, mientras que el segundo quedó tan gravemente lesionado que inicialmente se creyó que también había muerto.
Los asaltantes consiguieron escapar con 13 ovinos y otros objetos pertenecientes a la instalación. Según la reconstrucción oficial, los animales fueron sacrificados y su carne terminó distribuida en establecimientos gastronómicos y recreativos del municipio.
Las investigaciones comenzaron durante la madrugada del 5 de agosto y permitieron identificar a varios sospechosos. Con la colaboración de vecinos de la zona, las autoridades detuvieron a seis hombres de entre 33 y 43 años vinculados con los hechos.
Otros dos implicados también recibieron condenas
El proceso judicial no terminó con las tres cadenas perpetuas. Alexander Bello Macías y Wilfredo Álvarez Macías fueron sancionados a dos años de prisión cada uno por receptación, al determinarse que habían adquirido animales procedentes del robo.
La sentencia también contempla sanciones accesorias y el pago de indemnizaciones a las personas perjudicadas. Sin embargo, el fallo todavía puede ser recurrido mediante un recurso de casación ante el Tribunal Supremo Popular, tanto por los condenados como por la Fiscalía.
La legislación penal cubana contempla para determinados casos de asesinato agravado sanciones de entre 20 y 30 años de prisión, cadena perpetua e incluso pena de muerte. En este proceso, el tribunal optó por la privación perpetua de libertad para los tres principales responsables.
Los ataques contra custodios y campesinos preocupan en Cuba
El asesinato de Baire se suma a otros hechos violentos relacionados con robos de animales y ataques contra personas encargadas de proteger instalaciones o propiedades rurales. En enero de 2026, cuatro personas recibieron condenas de entre 28 y 30 años de prisión por el asesinato de otro vigilante en la comunidad de Nuevo Mundo, en Dos Caminos, Santiago de Cuba.
Cuballama también ha documentado denuncias de ataques contra campesinos vinculados al robo de ganado, así como un violento asalto contra un custodio en Camagüey que generó polémica por las imágenes difundidas de los presuntos detenidos.
Estos episodios ponen de relieve los riesgos que enfrentan trabajadores y productores ante delitos que pueden terminar en agresiones mortales. La crisis económica, la escasez de alimentos y el comercio ilegal de carne forman parte del contexto en el que ocurren estos hechos, aunque no permiten explicar por sí solos las motivaciones de cada crimen.
En el caso de Baire, la condena pone fin a una etapa del proceso judicial, pero no borra sus consecuencias. Un trabajador perdió la vida mientras cumplía sus funciones y otro sobrevivió a un ataque que, según la investigación, estuvo relacionado con el robo de apenas 13 animales.

