La Guiteras vuelve a romperse tras apenas tres días funcionando y agrava los apagones en Cuba

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La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada la principal unidad generadora de electricidad de Cuba, volvió a quedar fuera de servicio este sábado 24 de octubre, apenas tres días después de su última reincorporación al Sistema Electroenergético Nacional (SEN). La nueva avería ocurre en medio de una crisis energética que mantiene a numerosas localidades cubanas sometidas a apagones prolongados.

La Unión Eléctrica (UNE) confirmó que la instalación, ubicada en Matanzas, se desconectó a las 8:11 de la noche debido a «vibraciones en turbina». Hasta el momento del reporte no se había precisado el origen de esas vibraciones ni una fecha estimada para restablecer la generación.

El problema resulta especialmente preocupante porque, a diferencia de otras averías recientes relacionadas con la caldera, esta vez las dificultades afectan a la turbina, otro componente fundamental para el funcionamiento de la central.

La Guiteras acumula averías y apenas consigue mantenerse funcionando

La nueva salida se suma a una cadena de fallos que ha convertido las conexiones y desconexiones de la Guiteras en una constante durante octubre.

El pasado día 9, la central quedó fuera de servicio por una fuga en una línea de atemperamiento de vapor. El 14 de octubre sufrió otra avería, esta vez en el economizador de la caldera, que también provocó daños en el recalentador de baja temperatura.

Para solucionar aquel desperfecto, los especialistas tuvieron que sustituir 11 segmentos de tuberías y realizar pruebas hidráulicas y neumáticas antes de intentar recuperar la generación.

Tras nuevos contratiempos, la instalación consiguió reincorporarse al SEN durante la madrugada del miércoles 21 de octubre, alrededor de las 4:36. Sin embargo, su aporte rondaba inicialmente los 150 megavatios (MW), menos de la mitad de su capacidad nominal de 316 MW.

La inestabilidad de la central no es nueva. Durante 2026 ha registrado numerosas paradas imprevistas, una situación que ya había generado preocupación por el continuo entrar y salir de servicio de las termoeléctricas cubanas.

Inaugurada en 1988, la Guiteras acumula 38 años de explotación y no recibe un mantenimiento capital desde 2010. El envejecimiento de sus instalaciones y las reparaciones reiteradas evidencian las dificultades para garantizar una operación estable.

Más presión sobre un sistema eléctrico que ya estaba al límite

La avería llega cuando el sistema eléctrico cubano atraviesa otra jornada de severas restricciones. Durante la mañana del sábado, antes de la desconexión de la Guiteras, la UNE había informado una disponibilidad de apenas 915 MW frente a una demanda de 2.104 MW.

Para el horario de máxima demanda nocturna, el pronóstico oficial contemplaba un consumo de 2.850 MW y una afectación de hasta 1.865 MW. Esas cifras fueron calculadas antes de la nueva salida de la central matancera, por lo que no reflejan necesariamente el impacto adicional de la avería.

La situación se complica por los problemas de otras instalaciones generadoras. Entre ellas se encuentra la termoeléctrica Antonio Maceo, conocida como Renté, en Santiago de Cuba, que también presentaba varias unidades fuera de servicio.

A estos contratiempos se suma el reciente incendio en la termoeléctrica de Santa Cruz del Norte, otro episodio que puso de manifiesto la fragilidad de la infraestructura eléctrica nacional.

Las consecuencias se sienten directamente en los hogares cubanos. En Holguín, algunos circuitos registraron el sábado interrupciones de entre 14 y más de 18 horas, mientras La Habana también reportó numerosos circuitos afectados por déficit de generación.

En otras provincias, los cortes han alcanzado niveles todavía más extremos. Recientemente, Pinar del Río reportó circuitos con más de 90 horas sin electricidad, una situación que ilustra la gravedad de los problemas de suministro.

La nueva avería de la Guiteras deja otra vez en evidencia la dependencia del país de una infraestructura envejecida y sometida a reparaciones constantes. Aunque la desconexión de una central no implica necesariamente un apagón nacional, perder una de las mayores unidades generadoras reduce aún más la capacidad del sistema para cubrir la demanda.

Mientras no se conozca el alcance del problema en la turbina ni el tiempo necesario para solucionarlo, continúa la incertidumbre sobre cuándo podrá la principal termoeléctrica cubana volver a producir electricidad de manera estable.

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