El supermercado en dólares más conocido de La Habana también se queda sin productos

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El supermercado de 3ra y 70, en La Habana, que llegó a convertirse en uno de los establecimientos mejor abastecidos de Cuba, presenta ahora una imagen muy distinta a la de sus primeros meses de funcionamiento. Las fotografías más recientes muestran neveras prácticamente vacías, estanterías con poca variedad y pasillos por los que circulan muchos menos clientes que antes.

La situación llama especialmente la atención porque se trata de una tienda que vende en dólares, inaugurada para captar divisas y ofrecer productos difíciles de conseguir en otros comercios estatales. Sin embargo, ni siquiera esa condición parece haberla protegido del deterioro del abastecimiento que afecta a la Isla.

De supermercado exclusivo a vitrinas vacías

Ubicado en los bajos del hotel Gran Muthu Habana, en el municipio Playa, el establecimiento abrió sus puertas el 31 de diciembre de 2024. Sus amplias instalaciones, modernas neveras y variedad de alimentos importados contrastaban entonces con la escasez que predominaba en buena parte de la red comercial cubana.

Su apertura también provocó críticas por las restricciones que impedían comprar a quienes no disponían de dólares. Mientras algunos consumidores podían acceder a carnes, quesos, embutidos y otros productos, muchas familias quedaban excluidas por sus ingresos y las condiciones de pago.

Menos de dos años después, el panorama ha cambiado considerablemente. En imágenes difundidas el 20 de octubre se observan grandes espacios vacíos en las áreas refrigeradas, mientras que algunos anaqueles exhiben numerosas unidades de un mismo artículo, sin que eso represente una verdadera variedad de productos.

Entre las ausencias más llamativas figuran alimentos habituales como huevos, pollo, quesos y salchichas. En cambio, algunas de las neveras que todavía contienen mercancías muestran piezas de carne de res de gran tamaño y pescados enteros, productos que tienen dificultades para encontrar compradores.

El problema no se limita a la disponibilidad o al precio. Para muchas familias cubanas, adquirir grandes cantidades de alimentos refrigerados representa un riesgo adicional debido a los prolongados apagones y la incertidumbre sobre cuánto tiempo podrán conservarlos en casa.

Los apagones también complican la conservación de los alimentos

Una de las revelaciones más preocupantes sobre el funcionamiento del supermercado está relacionada con su sistema de refrigeración. De acuerdo con testimonios de trabajadores recogidos durante una visita al establecimiento, la falta de combustible ha dificultado en ocasiones el uso de la planta eléctrica cuando se interrumpe el servicio.

Esto supone un problema particularmente delicado para los productos perecederos. Aunque la instalación cuenta con equipos de respaldo, su funcionamiento depende de disponer del combustible necesario para mantener las neveras encendidas.

La reducción de mercancías también coincide con dificultades de algunas firmas proveedoras. Entre las marcas cuya presencia se ha debilitado aparecen Vima y Richmeat, cuyos anuncios todavía pueden verse en determinadas áreas, aunque varios de sus productos ya no estén disponibles.

A estos problemas se añade otro obstáculo comercial: las dificultades para utilizar tarjetas bancarias internacionales. Desde junio, el establecimiento ha enfrentado restricciones para procesar pagos con determinadas tarjetas Visa y Mastercard, lo que ha afectado a parte de su clientela extranjera.

Esta limitación resulta especialmente significativa por la cercanía del supermercado a una zona hotelera y diplomática de Miramar. El negocio no dependía exclusivamente de los cubanos con acceso a divisas, sino también de visitantes, residentes extranjeros y organizaciones que realizaban allí sus compras.

Una crisis que ya había alcanzado a las tiendas en MLC

El deterioro de 3ra y 70 no comenzó de un día para otro. En febrero de 2026 ya se habían documentado estanterías semivacías, precios elevados y una reducción importante de las opciones disponibles para los consumidores.

La situación recuerda lo ocurrido anteriormente con las tiendas en moneda libremente convertible. Cuballama había documentado los estantes vacíos y la ausencia de compradores en establecimientos que antes ofrecían productos importados, un fenómeno que fue extendiéndose por la red comercial estatal.

Paradójicamente, el nuevo supermercado en dólares surgió como una alternativa más atractiva frente a aquellos comercios. Su apertura desató incluso cuestionamientos dentro de sectores cercanos al oficialismo, que pusieron en duda la conveniencia de ampliar la dolarización en un país donde la mayoría de los salarios se paga en pesos cubanos.

Ahora, el establecimiento que debía representar una oferta comercial diferente enfrenta dificultades similares a las de las tiendas que pretendía superar. El antiguo mercado de 3ra y 70, ubicado justo enfrente y que anteriormente operaba en MLC, terminó desmantelado y convertido en espacio de almacenamiento.

Las consecuencias también se sienten fuera del supermercado. La reducción de compradores afecta a transportistas particulares que dependían de las personas que salían cargadas de bolsas y necesitaban trasladar sus compras.

El caso deja una contradicción difícil de ignorar: en una economía donde tener dólares se ha convertido en una ventaja para acceder a determinados alimentos, disponer de divisas ya no garantiza encontrar lo que se necesita. Y las neveras vacías de uno de los supermercados más conocidos de La Habana son una muestra visible de ese problema.

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