El trovador cubano Ray Fernández afirmó haber sido víctima de un asalto en La Habana en el que perdió varios dientes y sufrió varias fracturas en el rostro y el cráneo.
«Me asaltaron, perdí los dientes y tengo varias fracturas en la cara y el cráneo, pero ya estoy en pie de guerra», escribió Fernández al referirse al incidente en una conversación con el músico Dagoberto Pedraja.
Fernández aseguró que el hecho ocurrió a dos cuadras de su casa, en las inmediaciones del Centro Vasco, en el Vedado habanero, aunque no ofreció detalles sobre las circunstancias de la agresión ni sobre sus posibles responsables.
Fernández aprovechó además para expresar su percepción sobre el alto nivel de inseguridad que se respira en las calles cubanas. «La calle se ha vuelto un western», afirmó:
La denuncia resulta especialmente llamativa por tratarse de un artista que durante años ha mantenido posiciones favorables al Gobierno cubano, tras un periodo en el inicio de su carrera en el que se dio a conocer por sus canciones frontalmente crítica contra el sistema político del país.
Ray Fernández, de formación culinaria, comenzó su carrera artística como músico callejero en el Malecón de La Habana.
Sus primeras canciones, señaló el medio Cuba Noticias 360, estuvieron marcadas por el humor, la sátira y la crítica política, elementos que se convirtieron en algunos de los rasgos distintivos de su obra.
Entre sus temas más conocidos figuran «La Yuca», «El gerente» y «Matarife». A lo largo de su trayectoria ha grabado los discos , «Paciencia», «Mamá, ando contento» y «La retroguaracha de Ñico Saquito», concebida como homenaje al 120 aniversario del natalicio del legendario compositor cubano.
Sin embargo, su actividad artística ha estado acompañada por una posición política claramente identificada con el oficialismo cubano. Esa postura adquirió particular relevancia durante las protestas del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles de distintas ciudades del país para protestar por la crisis económica, la escasez y la situación política.
Durante aquellas manifestaciones, Fernández se posicionó del lado del Gobierno y mostró una actitud favorable a las autoridades frente a las protestas antigubernamentales, en contraste con otros artistas cubanos que respaldaron las movilizaciones o cuestionaron la respuesta oficial.
El 11J marcó uno de los momentos de mayor tensión política y social en Cuba en las últimas décadas y provocó una fuerte división dentro del mundo cultural cubano. La postura de Fernández quedó asociada desde entonces a su defensa del Gobierno y a sus críticas hacia quienes participaron o apoyaron las manifestaciones.
Pese a la gravedad de las heridas descritas, el músico aseguró encontrarse recuperándose y dispuesto a continuar adelante.
«Ya estoy en pie de guerra», escribió.
Su denuncia no obstante deja sin señalar las causas de este retroceso en la seguridad ciudadana que caracterizaba a la isla años atrás ni a sus respectivos responsables.

