Una oración pública, publicaciones en redes sociales, críticas al gobierno o incluso reclamos relacionados con servicios básicos pueden terminar en un proceso penal en Cuba, según el más reciente informe de Prisoners Defenders.
Entre los casos incorporados aparece el del pastor Maikel Pupo Velázquez, detenido el 26 de septiembre en Camagüey después de acudir solo a una convocatoria de oración por Cuba. El religioso había pedido previamente a los creyentes que no asistieran ante el temor de represalias. Actualmente permanece en la prisión provisional de Cerámica Roja, acusado de desobediencia, y pasó nueve días incomunicado.
El presidente de Prisoners Defenders, Javier Larrondo, cuestionó que una actividad religiosa pueda derivar en encarcelamiento. “Incluso convocar una oración pública puede llevarte a prisión, ya seas sacerdote, pastor, imán o Ifá yoruba”
La organización también mencionó el proceso contra la influencer Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente Laffita. Ambas fueron declaradas culpables el 1 de octubre por un tribunal de Cojímar, en La Habana, y recibieron una sanción de dos años de limitación de libertad. Benítez rechazó la decisión y sostuvo que el procedimiento busca impedir sus opiniones expresadas a través de las redes sociales.
Otro de los expedientes señalados es el de Leandro Cristian Palmero Guevara, detenido cuando tenía 17 años. La Fiscalía solicita para él una condena de 12 años, mientras Prisoners Defenders asegura que la acusación no identifica un delito consumado concreto.
La situación de los menores ocupa un capítulo especialmente preocupante. La organización contabiliza 40 personas que fueron detenidas siendo menores de edad y señala que 14 adolescentes procesados por las protestas del 11 de julio de 2021 recibieron condenas por sedición.
A estos casos se suma la situación de los reclusos con problemas de salud. El informe contabiliza 476 presos políticos con enfermedades físicas graves y otros 53 con trastornos severos de salud mental, sin que, según la entidad, reciban una atención adecuada. Larrondo resumió la gravedad de las denuncias con una frase: “En las prisiones los matan de hambre”. Según explicó, algunos presos estarían recibiendo apenas entre 250 y 350 calorías diarias.
Prisoners Defenders relaciona el deterioro de los presos con la falta de alimentos, medicamentos y asistencia médica, además de los malos tratos denunciados dentro de los centros penitenciarios.
Entre las nuevas detenciones figura igualmente el periodista independiente Henry Constantín Ferreiro, director de La Hora de Cuba. Fue arrestado el 16 de septiembre en Camagüey y permanece en el centro penitenciario Kilo 7, bajo acusación de desobediencia.
Con estas incorporaciones, septiembre terminó con 1.351 personas consideradas presas políticas y de conciencia en Cuba. Durante ese mes se registraron 50 nuevos casos y, en los últimos 12 meses, la lista aumentó en 318 personas.
“Tienen miedo a denunciar, tienen miedo a hablar y su vida se ha convertido en una pesadilla”, afirmó Larrondo al explicar por qué la organización considera que el número podría ser todavía mayor.
Del total registrado, 152 son mujeres. Además, 214 personas fueron condenadas por sedición en relación con las protestas, aunque 138 continúan encarceladas.
Para Larrondo, el volumen de casos refleja un agravamiento de la represión en la isla. “Cuba ha alcanzado un nuevo récord absoluto de represión, 1.351 prisioneros políticos y de conciencia”.

