El Capitolio de La Habana, sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular, fue escenario este viernes de una inusual manifestación protagonizada por Ariel Limias Leyva, un pintor y ex pastor cristiano de 52 años que terminó bajo arresto tras marchar en solitario por la ciudad.
Caminando desprovisto de camisa desde la calle Monte, el residente de La Habana Vieja irrumpió en las escalinatas del emblemático edificio portando sobre su cabeza una cartulina con mensajes directos. Según testimonios y videos difundidos en redes sociales, el cartel exigía «No más discriminación política absurda, abajo la dictadura» en una de sus caras, mientras que en el reverso se leía «Patria y Vida y Libertad».
La manifestación pacífica concluyó alrededor de las dos de la tarde, cuando efectivos policiales y agentes vestidos de civil subieron las escaleras para esposarlo. Aunque el ciudadano no opuso resistencia física, al ser introducido en la patrulla gritó a los presentes «Abajo la dictadura», encontrando eco en un transeúnte que le respondió «Abajo», lo cual provocó la reacción amenazante de un oficial hacia la multitud reunida. En medio del tenso operativo, las grabaciones captaron el temor de un testigo que alertaba: «Lo van a desaparecer, lo van a desaparecer. Ahora nadie se le une».
Yulia Morales Zamora, esposa del detenido, reveló que Limias Leyva permanece en la estación policial de Dragones, sometido a interrogatorios. «Lo tienen incomunicado. No pude verlo. No tenemos noticias de su condición», denunció con angustia, aclarando que su pareja «no es activista ni de ningún movimiento».
Según su testimonio, el detonante de la acción fue la reciente condena a dos años de limitación de libertad impuesta a la creadora de contenido Anna Sofía Benítez y a su madre, Caridad Silvente, sumado al arresto del religioso Rolando Fidel Pérez Lora.
«La gota que ya llenó el vaso fue lo ocurrido con Anna Bensi y Pregonero de Cristo», explicó Morales, añadiendo que la dura realidad económica influyó en su desesperación, pues «es un horror ver tanta precariedad, tanta necesidad, tanta hambre tanto en el edificio, nuestros vecinos». Antes de abandonar su hogar, el pintor, que labora habitualmente en la feria de San José, se despidió con una convicción clara: «Alguien tiene que hacerlo por nuestro país».
El entorno familiar ha exigido garantías por su integridad. Su suegro, Jose Antonio Morales, utilizó las plataformas digitales para lanzar una fuerte advertencia institucional: «Hago responsable a la dictadura cubana de lo que les pueda pasar a mi yerno en Cuba, el cual fue detenido por manifestarse en apoyo a madre e hija y por el atropello al pastor evangélico».

Vecinos de la barriada de Jesús María, donde reside el matrimonio, respaldaron el acto calificándolo como la reacción de «un cubano más que se asfixió y salió a la calle a reclamar sus derechos». Esta acción tiene precedentes directos; en 2021, el hombre caminó por la ciudad exigiendo «Libertad», recibiendo una multa tras ser arrestado. Sobre este historial, su esposa sentenció: «No es la primera vez que sale a hacer una protesta pacífica. En 2021 él salió igual, lo metieron preso».
El incidente ha generado el repudio inmediato de organizaciones defensoras de los derechos civiles. El Ciudadanía y Libertad condenó el arresto de manera categórica: «Protestar pacíficamente y expresar una opinión política no son delitos”. Este arresto se enmarca en un alarmante clima de tensión social; reportes independientes de Cubalex documentaron cerca de 2.000 acciones represivas durante el primer semestre de 2026, mientras que solo en septiembre se registraron 663 protestas y 136 actos de represión, consolidando a la capital como el epicentro de estas vulneraciones.

