Leosdel y Leosniel Oviedo Garrobo, los mellizos cubanos de dos años que murieron durante una travesía marítima en la que su madre intentaba llegar con ellos a México, fallecieron en días consecutivos y poco antes de que la Marina mexicana localizara la embarcación.
Según reportó este miércoles Univision, que citó testimonios de familiares, los ocupantes de la embarcación que salió el 11 de agosto desde la zona de Cuyo, en Pinar del Río, con 19 personas a bordo: 12 adultos y siete menores, vivieron situaciones extremas antes de ser encontrados por las autoridades mexicanas.
A los pequeños y a su madre, Yusimy Garrobo Leiva, de 35 años, lo esperaba en Cancún, Leobel Ricardo Oviedo, el padre de los gemelos, quien llevaba casi un año trabajando en la construcción con la esperanza de reunir allí a su familia.
La embarcación quedó a la deriva luego de que se averiara uno de los motores y se agotara el combustible cuando ya habían recorrido más de la mitad del trayecto.
Pese a que trataron de seguir a vela, apenas tenían como provisiones apenas dos cajas de pequeñas botellas de agua.
De acuerdo con la reconstrucción de Univision, uno de los mellizos murió el 18 de agosto y el otro día 19.
Si bien la familia atribuye sus trágicas muertes a una severa deshidratación, la causa no ha sido confirmada oficialmente por la Secretaría de Marina de México.
La Marina mexicana encontró finalmente la embarcación el 20 de agosto cerca de Chicxulub Puerto, Yucatán.
Las autoridades rescataron a 16 personas, entre ellas la madre de los mellizos. Todos fueron reportados estables después de recibir atención médica.
Hasta el momento se desconoce qué ocurrió con el tercer migrante (que sería un menor) que no aparece en el balance oficial de rescatados: 12 adultos y cuatro menores.
“Los niños no estaban. Él se encontró con su esposa y ella le confirmó que los dos pequeños habían muerto durante el viaje, al parecer por deshidratación”, relató Adacheli Sosa, prima del padre.
El propio Leobel, que había pasado días en vela esperando alguna noticia de sus hijos, confirmó su muerte el 23 de agosto.
En palabras del padre, la familia, natural de Vertientes, en la provincia de Camagüey, decidió arriesgarse a cruzar el mar porque “en Cuba no se puede vivir”.
Los sobrevivientes quedaron a disposición del Instituto Nacional de Migración para determinar su situación migratoria.
Apenas unos días antes del fallecimiento de estos pequeños, dos jóvenes cubanos de 17 y 19 años murieron tras el naufragio de una embarcación en Sandino, Pinar del Río.





