«Hasta que no tengamos noticias de primera mano lo damos como desaparecido»: Crece la alarma por el paradero de Otero Alcántara

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El destino del artista y preso de conciencia Luis Manuel Otero Alcántara es un absoluto misterio. Desde la jornada del martes, efectivos de la Seguridad del Estado lo sacaron de la cárcel de máxima seguridad de Guanajay, ubicada en la provincia de Artemisa. Al llegar el miércoles, el silencio gubernamental sigue siendo total; las autoridades no han emitido ningún parte oficial sobre su paradero físico ni le han concedido el derecho básico de comunicarse con sus seres queridos.

La curadora y activista Anamely Ramos, quien ha asumido el rol de vocera principal desde el encarcelamiento del opositor, se pronunció a través de sus redes sociales para alertar que la situación de encierro e incomunicación se mantiene intacta. En su denuncia, subrayó: «La información que tenemos hoy es la misma que teníamos ayer. Se lo llevaron de la prisión y no sabemos dónde está. No le han permitido comunicarse con su familia ni con sus amigos».

Para atajar cualquier tipo de rumor o confusión en un escenario tan delicado, Ramos fue enfática sobre la veracidad de los hechos que denuncian. «La información no es confusa, ni hay mil versiones; esta es la información confirmada que tenemos de lo que está pasando en el presente», afirmó.

En sintonía con las advertencias de Ramos, la historiadora del arte Yanelys Núñez, encargada de salvaguardar el archivo y la página oficial del creador, ofreció declaraciones a Martí Noticias donde respaldó la postura de alerta máxima del círculo cercano. Sin titubeos, Núñez sentenció: «Hasta que no tengamos noticias de primera mano lo damos como desaparecido».

Este opaco proceder de las autoridades cubanas ocurre en un momento de notable visibilidad internacional para la disidencia. Justo coincidiendo con el traslado del opositor, el embajador de los Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, se plantó ante la Asamblea General mostrando fotografías de los prisioneros políticos del régimen castrista. El diplomático inició su intervención haciendo una mención directa a la figura de Otero Alcántara, resumiendo su persecución con una frase demoledora: «Su delito fue ser artista».

La preocupación por la integridad física del líder del Movimiento San Isidro, reconocido como preso de conciencia por Amnistía Internacional, tiene bases sólidas. En los últimos meses, organizaciones defensoras de derechos humanos expresaron su temor de que La Habana fabricara nuevos delitos para retenerlo tras las rejas, una táctica ya aplicada a otros opositores. Sumado a esto, el pasado 5 de julio, faltando solo tres días para esta repentina extracción de Guanajay, el Observatorio de Derechos Culturales de Cuba emitió una alarma por el visible deterioro físico del detenido.

El historial de tensiones dentro del penal incluye episodios recientes de extrema gravedad. En el mes de marzo, personas allegadas denunciaron que agentes del Departamento 21 de la Seguridad del Estado lo amenazaron de muerte en las instalaciones penitenciarias. Este hostigamiento provocó que el artista se declarara en huelga de hambre por ocho días, abarcando desde el 30 de marzo hasta el 6 de abril.

En el ámbito judicial, la represión ha sido avalada por las más altas instancias. En abril de este año, el Tribunal Supremo Popular le dio un portazo al recurso de hábeas corpus que había interpuesto la organización Cubalex. La corte falló que el artista debía cumplir su castigo de forma íntegra hasta la fecha estipulada del 9 de julio, anulando cualquier tipo de beneficio penal por buena conducta. Además, su nombre fue excluido de manera deliberada de la lista del indulto presidencial concedido en ese mismo mes.

En un contexto donde la organización Prisoners Defenders reportó en junio de 2026 una cifra histórica y alarmante de 1,281 presos políticos en el país, la exigencia por la libertad incondicional de Otero Alcántara, sin restricciones ni vigilancia, se hace más urgente. Ante este cerco de desinformación, Anamely Ramos invitó a los medios a mantener contacto permanente con activistas como Camila Lobón, Katherine Bisquet, Salomé García y Yanelys Núñez para monitorear el caso. Su petición final fue un ruego a la conciencia pública: «Toda la presión que se haga es importante. Ojalá mañana tengamos muchas más cosas claras que decir. Nadie más que nosotros lo quiere».

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