Shakira en Miami 2026: así fueron los dos conciertos agotados del Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Entró caminando entre el público y convirtió el Kaseya en un manicomio: la noche en que Shakira reconquistó Miami
A las 9:32 de la noche, Shakira apareció caminando entre el público rumbo al escenario en forma de T, y el Kaseya Center se vino abajo. Así arrancó, en su propia casa, la etapa estadounidense de la gira más exitosa de su carrera.
La barranquillera abrió el 1 y 2 de julio en Miami la etapa de arenas por Estados Unidos de su «Las Mujeres Ya No Lloran World Tour», la gira iniciada en febrero de 2025 que ya acumula más de 421 millones de dólares de recaudación y una colección de récords de taquilla. Las dos fechas del Kaseya Center —la segunda añadida por la demanda desbordada— se agotaron por completo.
El arranque fue con «La Fuerte» y desde ahí el show alternó los himnos de siempre —»Whenever, Wherever», «She Wolf», «La Bicicleta» convertida en coro de estadio— con el material del álbum que da nombre a la gira, según la crónica del Miami New Times.
La producción dejó imágenes para el recuerdo: Shakira reapareció con una guitarra cubierta de pedrería para «Don’t Bother», incorporó un maniquí de tamaño real a la coreografía de «Te Felicito» y bajó las revoluciones con «Acróstico», la canción dedicada a Milan y Sasha, interpretada en un vestido vaporoso que puso el nudo en la garganta de la noche.
Treinta años después de «Pies Descalzos», la crónica local lo resumió sin rodeos: sigue siendo una de las artistas en vivo más dinámicas del pop, con un show que convirtió el desamor que parió el disco en una celebración de resistencia.
Tras el doblete de Miami —donde la colombiana reside con sus dos hijos—, la gira continúa su recorrido por arenas de Estados Unidos, con Baltimore como próxima parada el 6 de julio, y fechas posteriores que incluyen Madrid y Abu Dabi antes del cierre previsto en octubre en la capital española. Las entradas, según reportó NBC 6 South Florida, parten de los 83,45 dólares.
Para el público del sur de la Florida, que la considera vecina antes que estrella, las dos noches del Kaseya fueron algo más que conciertos: la confirmación de que la loba sigue estando en casa.

















