El Grupo G del Mundial 2026 reúne a Bélgica, Egipto, Irán y Nueva Zelanda. Es una zona con una favorita clara, una pelea abierta por el segundo lugar y varias historias que van más allá del simple análisis deportivo: la posible última gran cita de la vieja guardia belga, el regreso y tal vez retiro de Mohamed Salah al escenario mundialista, la carga política que acompaña a Irán y una Nueva Zelanda que vuelve a competir en la élite después de 16 años.
Bélgica parte como favorita por talento individual y experiencia, aunque ya no es aquella selección que intimidaba desde la llamada generación dorada. Egipto aparece como candidata natural al segundo puesto por el peso ofensivo de Salah y Omar Marmoush. Irán tiene oficio mundialista, pero llega marcado por tensiones políticas, problemas logísticos —VISA para entrar a USA incluido— y la ausencia de Sardar Azmoun. Nueva Zelanda, por su parte, intentará competir desde el orden, el físico y la jerarquía goleadora de Chris Wood.
Bélgica: entre la vieja guardia y una transición inevitable
DT: Rudi García
Sistema probable: 4-3-3 / 3-4-2-1 flexible
Jugadores clave: Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku, Thibaut Courtois, Jérémy Doku, Leandro Trossard
Bélgica llega al Mundial 2026 en un punto intermedio entre dos generaciones. Kevin De Bruyne, Romelu Lukaku, Thibaut Courtois, Thomas Meunier y Axel Witsel siguen formando parte del núcleo veterano, pero el equipo ya no vive el punto más alto de aquella generación dorada que fue tercera en Rusia 2018. Eso sí, Courtois, sigue siendo el caballo bajo los tres palos, y eso pesa demasiado.
De Bruyne, Lukaku y él están convocados para lo que podría ser su cuarto Mundial. Esa experiencia tiene un valor enorme en partidos de presión, pero también refleja el momento de una selección que debe administrar mejor los esfuerzos y apoyarse más en futbolistas de la generación siguiente.
La cara más explosiva del relevo es Jérémy Doku. El extremo del Manchester City ofrece velocidad, uno contra uno y capacidad para romper defensas desde la primera arrancada. En un grupo donde Egipto e Irán pueden cerrarse durante muchos minutos, Doku puede ser una de las piezas más importantes para desbloquear partidos.
Bélgica también cuenta con futbolistas de una generación intermedia que ya tiene peso competitivo, como Charles De Ketelaere, Amadou Onana y Leandro Trossard. Esa mezcla de experiencia, potencia física y talento ofensivo debería bastarle para dominar el grupo, siempre que el equipo no dependa en exceso de De Bruyne y Lukaku.
La principal duda está en la continuidad del rendimiento. Bélgica viene de una eliminación dolorosa en fase de grupos en Qatar 2022 y Rudi García afronta su primera gran competición al frente de la selección. El propio García habló de una plantilla construida sobre equilibrio entre experiencia y juventud, con el objetivo inicial de ganar el grupo y avanzar. Ya después de ahí, no hay mucho más a qué aspirar.
Fortalezas: De Bruyne sigue siendo uno de los cerebros más finos del fútbol mundial. Doku puede desequilibrar cualquier partido. Courtois y Lukaku aportan experiencia en escenarios de máxima presión; y el guardameta puede aportar más que todos en mantener el marcador cómodo para las aspiraciones del equipo.
Debilidades: la vieja guardia ya no está en su pico físico. Si el equipo se parte o depende demasiado de De Bruyne, puede sufrir ante rivales intensos.
Egipto: Salah vuelve al Mundial con una oportunidad histórica
DT: Hossam Hassan
Sistema probable: 4-3-3 / 4-2-3-1
Jugadores clave: Mohamed Salah, Omar Marmoush, Mostafa Mohamed, Emam Ashour, Mohamed El-Shenawy
Egipto afronta su cuarta participación mundialista después de 1934, 1990 y 2018. La selección africana nunca ha superado la fase de grupos, pero no ha sido práctica de goleo de nadie en todos sus partidos anteriores. En Italia 1990 empató ante Países Bajos e Irlanda, par de empates de mucho mérito, aunque no logró avanzar.
La gran figura vuelve a ser Mohamed Salah. El capitán egipcio llega con la responsabilidad de liderar a una selección que tiene en 2026 una de sus mejores oportunidades recientes para pasar de ronda, pues ya no solo depende de su genio. A su lado aparece Omar Marmoush, uno de los atacantes más importantes del equipo y una amenaza por movilidad, velocidad y definición.
Salah y Marmoush forman una de las duplas ofensivas más peligrosas del Grupo G. No es “la dupla más valiosa”, pero futbolísticamente son el gran argumento de Egipto para pelear el segundo lugar del grupo.
Mostafa Mohamed, Emam Ashour y el portero Mohamed El-Shenawy completan una base con experiencia. Egipto no tiene la profundidad de Bélgica, pero sí cuenta con futbolistas capaces de competir en partidos cerrados, especialmente si logra proteger bien a Salah y darle metros para correr.
La gran oportunidad egipcia llegará en el cierre ante Irán. Si Bélgica cumple con el favoritismo y Nueva Zelanda queda rezagada, ese partido en Seattle puede decidir el segundo lugar del grupo.
Fortalezas: Salah y Marmoush le dan a Egipto amenaza real en ataque. Si el equipo logra defender junto y salir rápido, puede castigar a cualquiera.
Debilidades: la dependencia de Salah sigue siendo enorme. Si el capitán no aparece o queda aislado, Egipto pierde buena parte de su claridad ofensiva.
Irán: experiencia mundialista, ausencia de Azmoun y ruido extradeportivo
DT: Amir Ghalenoei
Sistema probable: 4-2-3-1 / 4-4-2 compacto
Jugadores clave: Mehdi Taremi, Alireza Jahanbakhsh, Saman Ghoddos, Saeid Ezatolahi
Irán llega al Mundial 2026 con experiencia, oficio competitivo y un contexto extradeportivo complicado. Es una selección acostumbrada a jugar torneos grandes, con presencia en varios Mundiales consecutivos, pero su preparación ha estado marcada por tensiones políticas, problemas logísticos y debates internos alrededor de la convocatoria.
La ausencia más llamativa es la de Sardar Azmoun, uno de los delanteros más importantes de la historia reciente iraní, por lo que el ataque queda entonces más apoyado en Mehdi Taremi, que llega como referencia ofensiva principal. Alireza Jahanbakhsh también aporta experiencia, liderazgo y conocimiento de torneos grandes.
Irán no suele ser una selección vistosa, pero sí incómoda: defiende bien, compite físicamente y sabe sufrir partidos largos.
El componente político es inevitable. Reuters informó que los jugadores iraníes recibieron visas para entrar a Estados Unidos, aunque algunos miembros técnicos y administrativos todavía enfrentaban trabas, y que la selección movió su base de operaciones a Tijuana, México. Ese contexto puede pesar en la preparación, los viajes y el ambiente alrededor del equipo.
Irán ha demostrado en otros Mundiales que sabe competir bajo presión. En Rusia 2018 estuvo bien cerca de complicar a Portugal, cuando empató 1-1 y tuvo una ocasión en el final del partido que pudo cambiar el grupo.
Fortalezas: experiencia mundialista, bloque defensivo duro y futbolistas acostumbrados a partidos de mucha presión.
Debilidades: sin Azmoun, el ataque pierde una referencia histórica. El ruido extradeportivo, los visados y la logística pueden afectar la estabilidad emocional del grupo.
Nueva Zelanda: orden, físico y el regreso después de 16 años
DT: Darren Bazeley
Sistema probable: 4-4-2 / 4-2-3-1 compacto
Jugadores clave: Chris Wood, Liberato Cacace, Marko Stamenic, Sarpreet Singh
Nueva Zelanda vuelve a una Copa del Mundo 16 años después de Sudáfrica 2010. Esta participación tiene un valor especial porque Oceanía cuenta ahora con boleto directo al Mundial, sin la antigua obligación de pasar por el repechaje intercontinental.
Chris Wood será la gran referencia. El delantero de Nottingham Forest es el máximo goleador histórico de los All Whites y la principal esperanza ofensiva de un equipo que no suele generar demasiado volumen, pero que puede ser peligroso en balones largos, centros laterales y jugadas a pelota parada. Liberato Cacace, Marko Stamenic y Sarpreet Singh completan una base con experiencia internacional.
Nueva Zelanda no tiene el talento individual de Bélgica ni la amenaza ofensiva de Egipto, pero sí puede ser un rival incómodo si logra llevar los partidos a un ritmo físico y cerrado. El duelo ante Irán será su gran oportunidad de sumar. Si logra puntuar en el debut, puede llegar con vida al partido ante Egipto. Si pierde, el margen quedará prácticamente reducido a una hazaña.
Fortalezas: Chris Wood, juego aéreo, orden físico y poca presión externa.
Debilidades: menor calidad individual que Bélgica y Egipto, y poca capacidad para remontar si empieza perdiendo.
Calendario del Grupo G
15 de junio
Bélgica vs Egipto — Seatle Stadium, Seattle
15 de junio
Irán vs Nueva Zelanda — SoFi Stadium, Los Ángeles Stadium, Inglewood
21 de junio
Bélgica vs Irán — SoFi Stadium, Los Ángeles, Inglewood
21 de junio
Egipto vs Nueva Zelanda — BC Place Vancouver, Vancouver
26 de junio
Nueva Zelanda vs Bélgica — BC Place Vancouver, Vancouver
26 de junio
Irán vs Egipto — Seatle Stadum, Seattle
El calendario de Bélgica publicado por FIFA coincide con estos cruces: Egipto en Seattle, Irán en Los Ángeles y Nueva Zelanda en Vancouver.
Pronóstico
1º Bélgica
Bélgica sigue teniendo más talento individual que el resto del grupo. Si De Bruyne mantiene influencia, Doku rompe líneas y Lukaku recupera eficacia, los Diablos Rojos deberían terminar primeros. La duda está en si el equipo logrará sostener intensidad y equilibrio durante tres partidos.
2º Egipto
Egipto tiene la dupla ofensiva más determinante entre los aspirantes al segundo puesto. Salah y Marmoush pueden inclinar partidos cerrados, y el duelo ante Irán en Seattle puede definir la clasificación directa.
3º Irán
Irán tiene oficio, experiencia y capacidad para competir, pero llega rodeada de ruido extradeportivo y sin Azmoun. Puede pelear el segundo puesto o avanzar como tercero si suma bien, pero necesita sobrevivir al partido ante Egipto.
4º Nueva Zelanda
Nueva Zelanda no será un rival cómodo, sobre todo por físico y juego aéreo, pero parte con el pronóstico más difícil. Su mejor opción real de sumar aparece en el debut ante Irán.
Conclusión
Bélgica es favorita para ganar el Grupo G, aunque ya no transmite la autoridad de su mejor generación. Egipto tiene en Salah y Marmoush argumentos suficientes para pelear el segundo puesto. Irán llega con experiencia, pero también con tensiones políticas, problemas logísticos y la ausencia de Azmoun. Nueva Zelanda buscará competir desde el orden y aprovechar cualquier error rival para convertir su regreso mundialista en algo más que una participación digna.





















