La profunda crisis estructural que asfixia a Cuba en la actualidad se ha visto sacudida en los últimos días por una serie de informaciones que, para algunos, “auguran” un giro en el panorama político. Las propias autoridades estadounidenses confirmaron un sorpresivo intercambio presencial entre la cúpula militar de La Habana y altos oficiales de Washington, un diálogo centrado en cuestiones de seguridad operativa alrededor del perímetro de la Estación Naval de la Bahía de Guantánamo.
La delegación castrista estuvo encabezada por figuras de máximo nivel, destacando la presencia del general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo, quien funge como primer viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y jefe del Estado Mayor General de Cuba, acompañado de otros altos mandos.
Sin embargo, lo que en el ámbito diplomático se lee como un protocolo de seguridad, en las redes sociales fue recibido como un balde de agua fría. Gran parte de la comunidad cubana ha cuestionado severamente este acercamiento, percibiéndolo como una legitimación de las fuerzas opresoras del régimen.
Una de las voces más críticas ante este suceso ha sido la del reconocido periodista cubano Mario J. Pentón. A través de sus plataformas, el comunicador no ocultó su indignación por los acuerdos con aquellos a quienes señala como los directos responsables de la represión en la isla: “¿Qué se siente confraternizar con represores que tienen a niños presos políticos y que golpean a mujeres indefensas que exigen agua, electricidad y comida?”, cuestionó.
El periodista fue directo al señalar el uso político que el castrismo le da a estas oportunidades: “Qué vergüenza estas imágenes @ussouthcom ! Pueden que los humillaran llevándolos a Guantánamo, pero ellos se salieron con la suya con esas fotos para su propaganda”.
Para disipar cualquier duda sobre su postura inquebrantable frente a las negociaciones, Pentón añadió en los comentarios un mensaje contundente dirigido tanto a sus seguidores como a la clase política: “Ni sueñen que yo me voy a callar. Ni con unos ni con otros. El único norte es la libertad de Cuba. No tengo otra militancia que la verdad y la libertad de mi país. Y esto va para los militantes de partidos y líderes: yo voy hasta el final. No queremos nada menos que la libertad”.
El sentir de Pentón resonó con el de miles de cubanos que inundaron las redes para expresar su rechazo. Sin embargo, el debate dejó al descubierto distintas interpretaciones sobre lo que realmente significa este apretón de manos.
Mientras unos coincidían con Pentón: “No entiendo nada”, “No sé ni que decir de esto”, “Lo mismo pienso, en mi opinión el diálogo sobra”, “Hay un joven cubano que con mucha inteligencia dijo nada más que la verdad, descartó con palabras exactas que no es la libertad del pueblo lo que se está negociando. Ahhhh pero los más libertadores le cayeron encima diciéndole comunista”.
Otros encontraban otras explicaciones: “Querido Mario no veo ninguna fraternidad es un sometimiento del régimen al alto mando militar americano. Sumisos frente al enemigo. Están en manos de USA”, “Yo creo que le están dando la mano diciendo: nos retiramos no hay más que hablar!!! Punto, creo que ya la isla está en manos de EEUU!!”, “En la DIPLOMACIA es así, se dan la mano por educación, DICIEMBRE 1914 PRIMERA GUERRA MUDIAL EN NOCHE BUENA LOS ALEMANES Y BRITANICOS SE DIERON LA MANO Y FESTEJARON JUNTOS Y AL OTRO DIA SE SIGUIERON DANDOSE BALAS”.
El impacto de estas fotografías desde Guantánamo no puede entenderse sin mirar el turbulento calendario reciente. Este cara a cara militar es el primer encuentro bilateral de dominio público desde que, el pasado 20 de mayo, se anunciara la histórica imputación de cargos criminales contra el dictador Raúl Castro, acusándolo formalmente por el derribo de las dos avionetas de Hermanos al Rescate ocurrido en 1996.
Más sorprendente aún es que no se trata de un hecho aislado. Constituye el segundo acercamiento directo con la jerarquía del régimen en menos de un mes. Apenas el pasado 14 de mayo, el actual director de la CIA, John Ratcliffe, aterrizó en La Habana liderando una comitiva de alto nivel. En esa ocasión, las reuniones se llevaron a cabo con representantes clave del gobierno insular, incluyendo a su homólogo en la inteligencia cubana, Ramón Romero Curbelo; al ministro del Interior (Minint), Lázaro Casas; y a Raúl Rodríguez Castro, nieto y figura de confianza del exmandatario Raúl Castro.
Ambos episodios pintan un panorama complejo y lleno de interrogantes sobre el verdadero estado de las relaciones entre Washington y La Habana en medio del colapso nacional.



















