El espacio propagandístico de la televisión estatal cubana, Con Filo, volvió a encender el debate en el entorno digital con una iniciativa que terminó volviéndose en su contra. El programa lanzó una consulta en sus plataformas virtuales y el desenlace, lejos de respaldar la narrativa gubernamental, funcionó como un termómetro exacto de la desesperación popular.
Los comentarios de los usuarios dejaron al descubierto una realidad que la cúpula de poder en la isla se obstina en ignorar o prefiere evadir: en medio del colapso diario, el ciudadano común prioriza la urgencia de un giro radical e inmediato en el rumbo de la nación por encima de cualquier retórica sobre amenazas externas.
Fiel a la línea discursiva que caracteriza a este proyecto de corte oficialista, el planteamiento inicial estuvo impregnado del habitual sesgo ideológico. “Aunque haya quien se lo tome con humor y hasta piense que a Cuba le iría de lo más bien con una intervención militar estadounidense”, arrancaba el texto de la publicación para luego añadir con tono de alerta: “es cada vez más preocupante la campaña que se urde en medios y en redes digitales para justificar una agresión o incluso una invasión a gran escala contra nuestro país”.
La verdadera tormenta de réplicas se desató a partir de la interrogante central del sondeo: “¿Quién quiere una invasión contra Cuba?”. Esta formulación abrió las compuertas a miles de testimonios donde los cubanos, más allá de teorizar sobre conflictos bélicos, volcaron su frustración por la falta de un futuro digno en su propia tierra.
El dolor de las familias cubanas quedó retratado en respuestas desgarradoras que evidencian la precariedad de la vida cotidiana. “Bueno no le llamen inflación solamente quiero que los niños vean la luz , tengan derecho de llegar de sus escuelas y poder ver muñequito, que nosotros los padres podamos tener paz mental y tener que ponerle a mi hijo en la mesa , tener derecho a salir a disfrutar con mu familia sin ninguna preocupación”, manifestó con impotencia un internauta.
Otros usuarios prefirieron dejar a un lado los rodeos y respondieron con una franqueza sobrecogedora que refleja el límite del aguante social: “Que pase lo que sea, pero no demoren más”, “Algún comentario de alguien que no quiera la invasión”, “A Cuba hay que meterle mano ya, Intervención Militar, Los comunistas son unos ineptos” y un rotundo “Yoooooooooooooooo y yoooooooooo y el 99% de los cubanos en todo el mundo”.
La audiencia digital no tardó en señalar lo absurdo de realizar un cuestionamiento de esa naturaleza en un país sumido en el desabastecimiento crónico y los apagones interminables. Las burlas y los cuestionamientos a la credibilidad del espacio televisivo no se hicieron esperar. “Para que preguntas si sabes la respuesta!!! Ya el pueblo está cansado de tantas mentiras”, reprochó un seguidor, mientras otro subía el tono de la crítica política comentando: “La pregunta te hubiera quedado más creíble si en ves de haber dicho Cuba, hubieras dicho “Mis Amos””.
La legitimidad de la propia encuesta también fue desmantelada por la comunidad, que acusó al programa de manipular la interacción mediante el uso de perfiles controlados por el Estado, aunque ni siquiera esa estrategia pudo contener el descontento. “Sin filo preparó una encuesta para pastorear 14 clareas con 125 perfiles falsos cada una y aún así hace el ridículo”, apuntó un internauta, al tiempo que otra respuesta resumía el asombro ante la desconexión de los moderadores con la realidad: “Como se atreven a preguntar semejante cosa en la situación q vive cuba jajajja claro q siiiiiiii”.
Este episodio ocurre en un contexto donde Cuba arrastra la peor crisis estructural de toda su historia, un panorama devastador que fractura todas las esferas de la sociedad y que despoja de efectividad a las viejas consignas de la propaganda gubernamental.



















