Seis revólveres, dos niños y una fuga a Cuba: el secuestro aéreo que sacudió a Brasil en 1970

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El secuestro aéreo del vuelo 114 de Cruzeiro do Sul comenzó el 1 de enero de 1970 en Montevideo y terminó casi dos días después en La Habana. A bordo iba Marília Guimarães, profesora brasileña, militante clandestina y madre de dos niños pequeños, en una fuga que mezcló política, miedo y audacia.

El secuestro aéreo del vuelo 114 y la fuga hacia Cuba

El primer día de 1970, un avión Caravelle de Cruzeiro do Sul despegó de Montevideo con destino final en Río de Janeiro. Poco después, seis militantes vinculados a VAR-Palmares tomaron el control de la aeronave y la desviaron hacia una ruta que terminaría en Cuba.

Entre ellos viajaba Marília Guimarães, quien entonces era una joven profesora brasileña que vivía en la clandestinidad. Iba con sus hijos Marcello y Eduardo, de tres y dos años, según una entrevista académica publicada en Études caribéennes.

El objetivo no era solo escapar. El grupo buscaba obligar a la dictadura militar brasileña a reconocer la detención de Fausto Machado Freire y Marco Antonio Meyer, dos militantes presos de forma clandestina.

Marília tenía razones personales y políticas para huir. Era esposa de Fausto Machado Freire, militaba contra el régimen y, de acuerdo con UOL, usaba el mimeógrafo de su escuela para imprimir panfletos políticos.

En aquella época, la seguridad aeroportuaria era muy distinta. La operación pudo avanzar en un contexto sin detectores de metal ni controles similares a los actuales.

El vuelo no podía llegar directamente a Cuba por falta de autonomía. Por eso inició una cadena de escalas por Buenos Aires, Antofagasta, Lima y Panamá antes de aterrizar finalmente en La Habana.

La parada más complicada fue Lima. Allí, una falla eléctrica dejó al avión detenido durante unas 27 horas, mientras autoridades peruanas intentaban negociar la rendición del grupo y la prensa seguía el caso como una crisis internacional.

El Memorial da Resistência de São Paulo describe el episodio como una operación marcada por amenazas de dictaduras latinoamericanas, problemas mecánicos, presión diplomática y persecución estadounidense. También destaca que la presencia de los dos niños de Marília ocupó un lugar central en las negociaciones.

Tras el paso por Panamá, el avión completó la última etapa hasta el Aeropuerto Internacional José Martí, en La Habana. UOL señala que la operación duró cerca de 47 horas y quedó registrada como el secuestro aéreo más largo durante la dictadura militar brasileña.

Marília permaneció en Cuba durante una década. En ese período estudió medicina, vivió el exilio y luego regresó a Brasil tras la Ley de Amnistía de 1979, según los datos recogidos por UOL y Études caribéennes.

La historia sigue provocando lecturas opuestas. Para unos, fue una acción armada que puso en riesgo a civiles; para otros, una fuga desesperada ante una dictadura que perseguía, ocultaba detenidos y empujaba a sus opositores a salidas extremas.

Más de medio siglo después, el vuelo 114 conserva esa tensión. No es solo el relato de un avión desviado a Cuba, sino la historia de una mujer que subió con dos hijos pequeños a una crisis continental.

Fuentes: UOL, Memorial da Resistência de São Paulo, Études caribéennes.

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