El sujeto, con un enorme parecido a Carlos Lage fue retratado «a pie y por los amarillos»
Una imagen difundida en redes sociales ha reactivado el nombre de Carlos Lage en el imaginario cubano, años después de su salida abrupta del poder. La fotografía, publicada en Facebook por el periodista Mario J. Pentón y acompañada de un mensaje breve —“¿Lo recuerdan? Mírate en ese espejo, ‘cuadro’”—, muestra a un hombre que varios usuarios identifican como el ex vicepresidente del Consejo de Estado caminando solo por una calle, vestido con guayabera clara, pantalón beige y un paso que no pasa desapercibido. También lleva en la mano algo verde que no se puede precisar bien qué es; si un plátano burro o…, no, no son dólares.
Sin embargo, en una imagen más nítida que circula en la página La Tijera, ya el parecido no es tan evidente. De hecho, hay rasgos que hacen creer que esa persona no es Lage. Hay quien asegura que sí lo es, pero como ha estado tanto tiempo fuera del foto público y han pasado ya 20 años desde su descalabro, luce así: demacrado.
La escena, sea el verdadero Lage o no, aparentemente cotidiana, ha generado una ola de reacciones que van desde la burla hasta la reflexión política. En los comentarios dejado en los posts, muchos usuarios aseguran que se trata de Lage, aunque otros dudan de la identificación. Lo cierto es que la figura retratada activa una memoria muy específica: la de uno de los rostros más visibles del poder en Cuba durante los años 90 y principios de los 2000, cuando era presentado como posible relevo generacional dentro de la cúpula política.
Lage fue durante años una pieza clave del aparato estatal. Médico de formación, su ascenso estuvo ligado a la confianza directa de Fidel Castro, especialmente en el manejo de la crisis económica tras la caída del campo socialista. Su imagen pública combinaba tecnocracia, disciplina y cercanía al poder, hasta que en 2009 fue destituido en medio de una purga interna que también alcanzó a otros altos funcionarios como Felipe Pérez Roque. Desde entonces, su figura desapareció casi por completo del espacio público.
La foto muestra un hombre que aseguran es aquel que caminó durante años por los pasillos del poder, pero que ahora aparece caminando por una calle cualquiera, sin escoltas, sin protocolo, sin cargo, visiblemente agotado. Es una calle común, con vegetación, acera, postes. Un espacio reconocible para cualquier cubano. Esa normalidad contrasta con la excepcionalidad que rodeaba a figuras como Lage en su momento. La imagen no necesita dramatismo: lo produce por contraste. El contraste es evidente y ha sido explotado por quienes comentan la publicación, donde abundan frases que apelan al “final” de una trayectoria marcada por el privilegio político.
El post original acumula decenas de comentarios en pocas horas, con referencias directas a la etapa en que Lage fue considerado uno de los hombres más poderosos del país. Algunos lo recuerdan como “el de la jabita”, otros como “el que iba a ser el sustituto”. También aparecen lecturas más duras, que lo ubican dentro del aparato represivo o lo asocian con decisiones políticas del pasado. Esa mezcla de memoria, resentimiento y sarcasmo define el tono general de la conversación.




















