Una funcionaria del Departamento de Estado de EE.UU dijo a Televisión Española que la Administración Trump no ha develado los nombres de los oficiales cubanos con quiénes está discutiendo el futuro de la Isla comunista «posiblemente» para no poner en peligro las «negociaciones».
Natalia Molano, portavoz en Español del Departamento de Estado y directora del Centro de Medios de MIami, dio las declaraciones al término de la jornada inaugural de una cumbre de presidentes latinoamericanos y caribeños convocada en el sur de La Florida por Donald Trump para el lanzamiento del «Escudo de las Américas», que como ejes plantea el combate contra el crimen organizado, la inmigración ilegal y la injerencia extranjera en el continente.
¿Está hablando Marco Rubio con el nieto de Raúl Castro? , le preguntó la enviada especial de RTVE.
«Hoy lo que dijo el presidente no es nada nuevo de lo que él ha dicho (sobre Cuba) en los últimos días. Dijo que el secretario Rubio está liderando esas negociaciones, esas conversaciones y es del interés del régimen cubano seguir con las mismas. No estamos hablando de quiénes son los interlocutores con los que estamos hablando. El secretario Rubio no lo ha compartido, posiblemente para no poner en riesgo esas conversaciones y discusiones que están sucediendo. Lo que sí dejó claro el presidente que Cuba ya está en las últimas. Lo que queremos es seguir presionando al régimen cubano para que tomen la decisión inteligente para su pueblo», dijo Molano.
¿Y si esa presión no funciona se plantea el presidente atacar a Cuba? cuestionó la corresponsal española en Washington.
«Yo creo que no podemos ponerle palabras al presidente en lo que él considere hacer o no hacer en el futuro. El propio secretario Rubio analiza muy bien estas situaciones y él será quien le va a aconsejar de pasos a seguir», precisó la funcionaria durante la entrevista desde el resort del republicano en Doral, sede del encuentro con la docena de mandatarios de la región afines a su «Doctrina Donroe», su versión de la histórica «Doctrina Monroe» que concretó en la realidad el 3 de enero en Caracas con la captura violenta del sucesor en el poder de Hugo Chávez, Nicolás Maduro.
Manteniendo el secretismo sobre estas «negociaciones», conversaciones» , «intercambios» o comoquiera se quieran definir, el mandatario Miguel Díaz-Canel calificó el foro de Miami en su cuenta X de «pequeña Cumbre reaccionaria y neocolonial», que compromete a esos gobiernos de derecha a «aceptar el uso letal de fuerza militar estadounidense para resolver problemas internos, el orden y tranquilidad de sus países».
Añadió que la coalición Escudo de las Américas es «un atentado» contra la denominada Proclama de América Latina y el Caribe como «Zona de Paz» firmada en La Habana el 29 de enero de 2014.
El gobernante cubano consideró también que la iniciativa estadounidense «es un ataque a las aspiraciones de integración regional» y «una manifestación de la disposición a subordinarse ante los intereses del poderoso vecino del Norte bajo los preceptos de la Doctrina Monroe».


















