Washington, 28 de enero de 2026. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, compareció este miércoles ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado para explicar la estrategia de la administración estadounidense tras los cambios políticos recientes en Venezuela y responder preguntas sobre Cuba.
Durante su intervención, Rubio evitó rechazar la posibilidad de un cambio de régimen en Cuba, afirmando que la administración “quiere ver que el régimen allí cambie”, aunque señaló que eso no significa que Washington vaya a provocarlo directamente.
“Oh no. I think we would like to see the regime there change. That doesn’t mean that we’re going to make a change, but we would love to see a change.”
El secretario subrayó que resultaría beneficioso para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autoritario.
“There’s no doubt … it would be of great benefit to the United States if Cuba was no longer governed by an autocratic regime.”
La audiencia se realizó en un contexto de fuerte atención internacional tras la operación estadounidense en Venezuela del pasado 3 de enero, en la que el gobierno de EE. UU. capturó al expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes ahora enfrentan cargos en Nueva York.
Rubio también abordó la situación venezolana, proponiendo la transición democrática española como un ejemplo histórico aplicable al país sudamericano. Señaló que existen precedentes de transiciones desde regímenes autocráticos hacia sistemas democráticos —como en España o Paraguay— y que esos procesos “llevaron tiempo”.
“Hay precedentes. Puedo mencionar varios ejemplos, como España o Paraguay … y llevó tiempo.”
Rubio añadió que no puede dar un plazo exacto para una transición venezolana, pero que esta “no puede durar para siempre”.
“La transición ‘no puede durar para siempre’.”
En el mismo foro, el jefe de la diplomacia estadounidense negó que Estados Unidos esté planificando una intervención militar en Venezuela en este momento, aunque no descartó el uso de la fuerza en escenarios concretos de amenaza.
“Les puedo asegurar con total certeza que no estamos preparando, ni tenemos la intención … ninguna acción militar en Venezuela.”
Rubio aseguró que no se espera una presencia de tropas estadounidenses prolongada en el país caribeño y que la actual prioridad es favorecer un proceso político distinto al estancado de las últimas décadas.
La comparecencia de Rubio ante el Senado confirma el enfoque de la política exterior estadounidense en el hemisferio: una combinación de presión para cambios políticos en Cuba y un discurso de transición apoyado en ejemplos históricos —como el de España— para Venezuela, con rechazo explícito a una escalada militar generalizada en el corto plazo.


















