El caso de Eva Figueroa y su nieta Lauren —menor de 15 años cuya visa F2A fue denegada por la proclama— se inserta justo en esa grieta. Es una súplica concreta (“liberen a los menores del travel ban”) que encarna una contradicción: el mismo gobierno que argumenta proteger la seguridad nacional clausura, de facto, la vía regular para niños que solo buscan vivir con sus padres residentes o ciudadanos. Medios nacionales han retratado más familias en idéntica situación: procesos avanzados que se quedan sin efecto, entrevistas canceladas y cartas consulares con la misma frase, “ineligibilidad por proclama”.
La administración de Trump sostiene que sus políticas obedecen a prioridades de seguridad fronteriza y eficiencia gubernamental. Sin embargo, a medida que emergen fallos judiciales, cartas del Congreso y testimonios de agentes, queda abierta una pregunta central de política pública: ¿cuánto está dispuesta a sacrificar la maquinaria federal contra la trata y la explotación infantil en nombre de la deportación masiva? Por ahora, la evidencia recopilada sugiere un viraje profundo y con consecuencias que, según sus críticos, ya se contabilizan en víctimas desprotegidas y casos no perseguidos.
CNN y su corresponsal en La Habana, Patrick Oppmann, documentaron en exclusiva la llegada a Cuba de un vuelo de ICE con 161 cubanos deportados la pasada semana. Entre ellos vino una madre, sin su hija.
Entre la aplicación estricta de la ley a quienes cometieron delitos graves y la indefensión de quienes alegan persecución política, los cubanos siguen atrapados en un laberinto migratorio que no ofrece salidas claras. Y estos casos lo demuestran
La Oficina de Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU. (ICE) continúa ejecutando arrestos de cubanos vinculados a violaciones de la polémica Ley Laken‑Riley,...
El caso ha generado un fuerte debate en las redes sociales no solo por la brutalidad de los hechos, sino también porque Muñoz-Ochoa tenía un largo historial de arrestos previos por delitos bien graves y detenciones relacionadas con inmigración.
Lo que allí ocurre desnuda la contradicción de la política estadounidense hacia Cuba: mientras en el discurso oficial se sigue hablando del “refugio” que representa EE.UU. para quienes huyen de la isla, en la práctica cientos de esos mismos migrantes están atrapados entre fronteras, cárceles y un destino incierto.
“No Kings” fue más que una consigna. Fue un grito coordinado, diverso y multigeneracional que desde Salt Lake City hasta Miami, pasando por Las Vegas, cuestionó el rumbo del país y dejó claro que muchos estadounidenses no están dispuestos a aceptar lo que ven como una deriva autoritaria.
Salomé García, conocida por su invaluable labor en defensa de los presos políticos del 11J, subrayó que incluso personas con representación legal adecuada y documentos probatorios contundentes —como sentencias judiciales por manifestarse en Cuba— están siendo rechazadas.
La “cacería” de ICE no se ha detenido; simplemente se ha desplazado de sectores protegidos hacia la construcción. Los índices, declaraciones y testimonios indican que miles de proyectos están en riesgo, los costos se disparan y los trabajadores viven bajo presión constante. Mientras no haya una moratoria concreta o una reforma migratoria que integre a la construcción, este conflicto estructural continuará erosionando la recuperación económica, la oferta de vivienda y el sustento de miles de familias que, más allá de su estatus legal, sostienen el progreso físico del país.
No todo es tan malo como a veces lo pinta la prensa. Miami sigue destacando como centro de innovación, gastronomía y oportunidades globales. Aquí las razones por las que sigue brillando.
En medio del relanzamiento de su carrera como solista con el álbum “El sobreviviente 3”, el artista no quiso solo hablar de música, sino también de sobrevivencia real: la de quienes luchan por un lugar en un país que hoy parece darles la espalda.
Estas acciones están afectando tanto a quienes buscan ingresar por primera vez a Estados Unidos como a quienes, siendo ya ciudadanos o residentes, se sienten objeto de vigilancia y sospecha.