The Guardian lanzó un formulario para que cubanos narren cómo la falta de combustible impacta apagones, transporte y vida diaria, con énfasis en la seguridad.
En una directa, Amelia Calzadilla cuestionó que el mundo “descubra” ahora la crisis cubana y sostuvo que el deterioro humanitario viene de años. Su mensaje coincide con una semana marcada por la escasez de jet fuel y la suspensión de vuelos, que volvió a poner a Cuba en titulares internacionales.
Cuba entra en un periodo invernal con posibles mínimas de un dígito mientras la termoeléctrica Antonio Guiteras sale del SEN por 72–96 horas para reparar averías y reducir sobreconsumo de agua.
Un día después de publicarse el balance oficial de 2025, se reportaron nuevos accidentes en varias provincias. La Tijera identificó víctimas en Morón, Santiago y Pinar del Río, y difundió otros siniestros en La Habana, Las Tunas y la autopista santiaguera, mientras siguen sin aparecer confirmaciones institucionales completas sobre varios de los casos.
La pausa del petróleo mexicano a Cuba fue presentada fuera de la Isla como un freno concreto, y dentro como una reafirmación “soberana”. El contraste muestra cómo el oficialismo cambia el centro del debate: del combustible que falta a la épica que conviene.
Las condiciones de Washington a Caracas ponen en riesgo el crudo que aún recibe Cuba. El impacto sería inmediato en electricidad, transporte y economía.
Una fotografía nocturna captada desde la Estación Espacial Internacional y divulgada por la NASA revela a Cuba mayoritariamente apagada. A diferencia de Florida y otras zonas del Caribe, en la isla solo se distinguen luces aisladas en La Habana y en algunas cabeceras provinciales, mientras amplias zonas del país permanecen en completa oscuridad.