Emma Gaitán, sobreviviente del 11-S, aún busca al hombre que la ayudó a escapar de la Torre Norte
Veinticinco años después de bajar decenas de pisos de la Torre Norte del World Trade Center mientras bomberos subían en dirección contraria hacia el incendio, Emma Gaitán conserva una deuda que nunca ha podido pagar. No conoce el nombre del hombre que la cargó sobre su espalda cuando sus piernas dejaron de responder y la llevó hasta el exterior del edificio pocos minutos antes de que Manhattan se convirtiera en una escena de destrucción.
Gaitán sobrevivió a los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, pero aquella no había sido su primera experiencia con el terrorismo en el World Trade Center. Ocho años antes también se encontraba allí cuando una bomba explotó debajo de las torres en 1993.
CNN en Español recuperó recientemente su historia con motivo del 25 aniversario del 11-S. Gaitán se encontraba en el piso 82 de la Torre Norte cuando el impacto del vuelo 11 de American Airlines sacudió el edificio. Aquel desconocido que apareció al final de su evacuación continúa siendo para ella, un cuarto de siglo después, el hombre al que quisiera encontrar para poder darle las gracias.
El impacto ocurrió a las 8:46 de la mañana. El vuelo 11 se estrelló contra los pisos 93 al 99 de la Torre Norte, de acuerdo con el National September 11 Memorial & Museum. Gaitán estaba once pisos por debajo del comienzo de la zona de impacto, en una torre de 110 plantas que acababa de quedar mortalmente dañada.
La Torre Norte no se desplomaría hasta las 10:28 de la mañana, 102 minutos después del choque, pero quienes estaban dentro del edificio no tenían forma de saber cuánto tiempo permanecía en pie ni qué había ocurrido exactamente.
La reacción inicial de Gaitán estuvo dominada por la confusión. Trabajaba para el New York Metropolitan Transportation Council y llevaba años acudiendo diariamente al World Trade Center. Durante la evacuación pensó incluso en regresar a buscar su bolso, donde tenía las llaves y los documentos de identificación.
La idea que atravesó su mente era sencilla y aterradora: si moría sin sus documentos, quizá nadie podría identificarla. Un compañero evitó que regresara. La sujetó y la hizo continuar hacia las escaleras.
A medida que descendía, Gaitán veía pasar en sentido contrario a bomberos y otros rescatistas cargados con equipos que subían hacia los pisos superiores. Para ella significaba aproximarse a una posible salida; para muchos de aquellos hombres significaba internarse cada vez más profundamente en un edificio del que nunca volverían a salir.
El balance final ayuda a dimensionar aquella imagen. De las 2,977 personas asesinadas el 11 de septiembre de 2001, 343 eran miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York. La conmemoración del 25 aniversario volvió a recordar este año cómo miles de personas consiguieron abandonar las torres mientras los equipos de emergencia avanzaban hacia ellas.
Gaitán continuó descendiendo hasta alcanzar el vestíbulo. Para entonces estaba exhausta y sus piernas dejaron de responder.
Fue entonces cuando apareció el hombre que nunca volvió a ver.
Según su relato, aquel desconocido la levantó, la colocó sobre su espalda y la transportó hasta atravesar las puertas giratorias que conducían al exterior. Gaitán estaba temblando, desorientada y aterrorizada. Cuando pudo reaccionar y mirar nuevamente a su alrededor, el hombre había desaparecido entre la multitud.
Nunca llegó a preguntarle cómo se llamaba. Desde entonces lo describe como un “ángel”. No hay ningún elemento que permita identificar quién era, si se trataba de otro empleado del World Trade Center, un rescatista o simplemente una persona que también estaba tratando de salir del edificio. Ese vacío es precisamente lo que mantiene abierta la búsqueda 25 años después.
Tras abandonar la Torre Norte, Gaitán continuó alejándose de Lower Manhattan y terminó cruzando el puente de Brooklyn. Había logrado salir de uno de los lugares más peligrosos del planeta aquella mañana, pero la experiencia no terminó cuando llegó al otro lado del río.
El atentado modificó durante años su manera de reaccionar ante situaciones cotidianas. Ha contado que el sonido de sirenas y ambulancias puede devolverla mentalmente a aquel día y que desarrolló hábitos relacionados con la necesidad de estar preparada para escapar.
Por las noches mantiene cerca su bolso, zapatos y agua. La lógica detrás de ese comportamiento permanece vinculada a lo vivido en las escaleras del World Trade Center: si ocurre algo, quiere poder levantarse y salir rápidamente.
El trauma terminó influyendo también en su vida laboral y Gaitán se retiró antes de lo que había previsto.
Su relación con el World Trade Center, sin embargo, era anterior al 11-S y estaba marcada ya por otra evacuación traumática.
El 26 de febrero de 1993, una bomba colocada en una camioneta explotó a las 12:18 de la tarde en el estacionamiento subterráneo del complejo. La detonación abrió un enorme cráter debajo de la Torre Norte, mató a seis personas e hirió a más de 1,000. Alrededor de 50,000 personas tuvieron que evacuar el World Trade Center. Gaitán estuvo entre quienes sobrevivieron a aquel primer atentado.
Ocho años después volvió a escapar del mismo edificio.
Su historia no es desconocida para CNN. La cadena ya la había incluido en 2016, durante la conmemoración del 15 aniversario del 11-S, en una serie dedicada a supervivientes y personas afectadas por los atentados. Aquella cobertura describía su experiencia bajando desde los pisos superiores del World Trade Center.
Una década más tarde, hay algo que no ha cambiado: Gaitán continúa sin saber quién fue el hombre que la llevó hasta la salida.

La búsqueda adquiere un significado particular porque miles de actos individuales de ayuda ocurridos aquel día quedaron sin nombre. Personas que nunca se habían visto compartieron escaleras, ayudaron a heridos, sostuvieron a desconocidos y tomaron decisiones en segundos que terminaron determinando quién consiguió salir.
El 25 aniversario volvió a situar esas historias en el centro de las conmemoraciones. El 11 de septiembre de 2026, familiares de las víctimas se reunieron nuevamente en el Memorial Plaza de Manhattan mientras se leían uno por uno los nombres de las 2,977 personas asesinadas en Nueva York, el Pentágono y Shanksville.
Para Emma Gaitán, sin embargo, el recuerdo contiene también un nombre que falta.
No busca resolver un misterio histórico ni identificar a un protagonista de los atentados. Lo que quiere, según explicó al recordar nuevamente aquellos minutos, es algo mucho más sencillo: encontrarse alguna vez frente al hombre que la tomó sobre sus hombros cuando ya no podía continuar, abrazarlo y darle las gracias.
Veinticinco años después, todavía no ha podido hacerlo.
FUENTES
CNN en Español — “Un ángel me sacó”: la sobreviviente del 11-S que aún busca al desconocido que la ayudó a escapar.
National September 11 Memorial & Museum — Datos sobre los ataques del 11-S
National September 11 Memorial & Museum — Atentado de 1993 contra el World Trade Center
CNN — Cobertura del 25 aniversario de los atentados del 11-S

