SE BUSCA quién escribe por Elizabeth Rodríguez

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El último post de la joven revolucionaria Elizabeth Rodriguez no parece escrito por ella.

Tal pensamiento estriba en un detalle fundamental. Su vocabulario visto dos veces ya en video, es tan pedestre, que sin dudas están «lavando» su poca educación; dicha esta en el amplio sentido de la palabra.

Desde que la joven revolucionaria Elizabeth Rodriguez – Lissy, para sus más allegados – debutara en el programa Palabra Precisa de la mano del telesureño sextista Alien Fernández, los cubanos en las redes andan muy asustados por el futuro que le depara a Cuba si cae – políticamente hablando – en manos de gente y mentes, como la de ella, que dejó un sabor muy amargo entre los millones de cubanos que la escucharon hablar. No una, sino dos veces.

Parte de la molestia nacía en un hecho. No se trata de una joven cualquiera. Se trata de una estudiante de la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana que dejó una imagen muy decadente y sentó unas bases muy peligrosas para una joven revolucionariay futura decisora de la vida de un ser humano.

Para que nadie se asuste con lo que aquí va a decirse. Si Usted compara todo lo dicho en ese programa – les recomendamos leer El futuro de Cuba en manos de hitlerjund caribeños – y especialmente lo expresado por la jovencísima Elizabeth, y lo compara con las palabras expresadas en algún momento con igual edad, por Otto Rivero, Carlitos Lage, Hassán «Metralleta» Pérez, Robertico Robaina y Felipe Pérez Roque, por citar algunos de los universitarios destacados que alguna vez escuchamos desde «la Universidad» hablar, nos daremos cuenta de un hecho innegable: hay una diferencia abismal en el conocimiento y convencimiento de lo expresado.

Elizabeth Rodríguez no permitiría el diálogo para lograr una Cuba democrática y moderna.
“La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía.” Una frase del gran líder Emiliano Zapata que aplica perfectamente a estos tres jóvenes vistos en la televisión cubana fingiendo de eruditos, entre los que estuvo Elizabeth Rodríguez.

No se trata de lo factual. Tanto aquellos, en su momento, como Elizabeth Rodríguez ahora – y también el «cool y sexy» Pedro J. Velázquez, por ejemplo – defendieron desde su posición y su época a la Revolución; pero si aquellos lo hicieron con la historia a la espalda y una educación o sencillez por delante – quien les escribe en algún que otro momento «debatió con ellos» y da fe del comportamiento de todos ellos – la joven Elizabeth ha sido todo lo contrario.

Y eso preocupa. Y asusta.

Asusta que al igual que en la Alemania de los años 1930, los destinos de la llamada «Revolución Cubana» caigan en mano de gente fanática, muy poco educada y bastante resentida ante los problemas de una sociedad en crisis; golpeada por el malestar económico que genera una nación empobrecida; gente necia a razones ajenas o al diálogo desde el disenso y que culpe a otros – en este caso serían los EE.UU. de todos sus problemas y males. Algo muy parecido a lo que nos transmitió gestualmente días después en «conversación» con el realizador Ian Padrón, la jovencísima Elizabeth Gutiérrez, y con todo lujo de detalles.

No hay por qué ir dando rodeos. ¿Cómo actuaría Usted; qué pensaría Usted, si la persona con la cual intenta conversar se pone a masticar algo delante suyo, habla chasqueando la lengua, y mientras simula escucharlo se oye una música detrás, y a menudo asume poses de aburrimiento, sonrisa irónica y cara de burla?

¿Qué creería Usted de Elizabeth Rodríguez si, al entrevistarla, esta a menudo le dijera sin cuota de preocupación o vergüenza «Yo no sé de eso» o «no sé de qué me estás hablando»? Así, grosso modo, actuó ante Ian Padrón la jovencita Elizabeth Rodríguez.

Desde entonces, e incluso desde que apareciera en Palabra Precisa su nombre y cara – y su desconocimiento elemental de la historia y cultura patrias – además de sus gestos y rechazos, de su no al diálogo, o el sí al diálogo pero con condiciones, han preocupados a no pocos revolucionarios y socialistas mismos, que sin dudas se manifiestan asustados – en silencio o en privado, porque ya sabemos qué sucede si lo manifiestan de manera explícita – ante la imagen dictatorial asumida por la joven ante las cámaras. No una, repito, sino dos veces.

La joven, sin embargo, ha confundido los tiros, y por estas horas anda vertiendo en las redes una especie de «odio» visceral a manera de respuesta – también peligroso – en contra de Alexander Otaola, un controvertido influencer cubano residente en Miami que si en algo se siente cómodo – y lo ha dicho – es en sentirse atacado (recomiendo leer Alexander Otaola: “A mí lo que me gusta es que me ataquen”); y en Ian Padrón. Uno (Otaola) que le ha tirado con todo. Otro, Padrón, que la trató con el más absoluto respeto, a pesar de no coincidir con ella en casi nada de lo que ella expresó, en lo que suponía fuese «una entrevista».

Dicho de otra manera. La respuesta frontal de ella contra Otaola podía entenderse – no justificarse – pero, ¿contra Ian Padrón?

Precisamente este último, que de seguro ha recibido cientos de críticas por haberle permitido tantos gestos de mala educación a Elizabeth delante de las cámaras, como elogios por la paciencia demostrada ante la joven, se molestó y asombró esta mañana al descubrir como esta «joven relevo» lo llamaba «oportunista» y «carroñero».

Una amiga, excelente psicóloga – decir psicóloga brillante y que fue Título de Oro en la Universidad de la Habana en su año tal vez no sea suficiente ante la cantidad de doctorados y maestrías que cuelga en cuadros en la pared de la sala de su casa – destaca sin embargo un detalle.

A ella no le «asusta» la reacción de Elizabeth Rodríguez tras lo que parece ser un ataque en las redes ante sus argumentos expresados dos veces ante una cámara, pues dice «era de esperarse, porque «así reaccionan muchísimas personas en las redes hoy en día»

Más que nada le preocupa el verbo violento, la manera ácida en que reacciona Elizabeth; síntomas, dice, de una personalidad convulsa, deformada, ególatra y hasta burlesca ante los que ella consideraría personas inferiores a ella.

Le asusta también un detalle que no pocos internautas han notado hoy y es este: la persona que escribió palabras como «virulencia fanfarrona», «insatisfacción reactiva y furibunda» en el post contra Ian Padrón; que es la misma que hace dos horas expresara en Facebook palabras como «pedestres», «perfectible», «escaramuzas», «barruntaba»; o esta frase: «Las voces extranjerizas/anexionistas son ruidos, algazara, disonancia infértil de los frustrados, que van siempre pusilánimes y grotescos atacando a una Cuba que odian cual anexionistas. Y no merecen mi atención sus repulsivas diatribas,» no es la misma persona que compareció con un verbo extramadamente limitado al programa Palabra Precisa primero, y a Derecho de Réplica, después.

No hay dudas, reconozco yo, en que alguien hasta pudiera estar usurpando con la anuencia de Elizabeth Rodríguez su muro de Facebook.

Un amigo asegura que detrás de este último post de Elizabeht Rodríguez – Lissy, para sus allegados – está la mano de Abel Prieto. Otro afirma que no ha sido Prieto, sino Enrique Ubieta.

Sería bueno que Elizabeth nos aclarase no solo ese detalle, sino también ¡tantas otras cosas!

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