Un recluta cubano, identificado como Raudel Alejandro Guerra, de 19 años y residente en Navajas, Matanzas, falleció el lunes 13 de octubre tras sufrir un accidente eléctrico en una unidad militar de Cidra, mientras cumplía el Servicio Militar Obligatorio (SMO).
Según informó el activista Christian Arbolaez, otro soldado también resultó afectado tras un accidente cuyas circunstancias aún se desconocen.
“EPD, Raudel Alejandro Guerra, te amo, hijo mío”, escribió la madre del joven fallecido, Olguita Hernández Rojas, en Facebook.
Además, la mujer relacionó directamente a la unidad militar con lo ocurrido. “Lo mató la 33000 en la unidad”, denunció.
La madre de Raudel recordó también lo que costó que su hijo pudiera obtener un título, antes de perder la vida durante el servicio militar.
Vivian Rodríguez, que se identificó como la de mamá “del otro niño que tuvo el accidente”, su hijo “está bien gracias a Dios fuera de peligro”.
Según versiones extraoficiales, el joven fallecido “quizo conectar el caballito del transformador con un caña brava verde”.
Hasta el momento, las autoridades militares cubanas no han ofrecido públicamente una explicación sobre lo ocurrido, aunque la muerte de Raudel vuelve a poner en el centro del debate las condiciones de seguridad de los jóvenes obligados a cumplir el servicio militar en Cuba.
Hace menos de un mes fueron reportadas otras dos muertes de jóvenes durante el SMO: la de Yandiel Jurado Lastre, de 18 años, que tuvo lugar el 20 de septiembre en una unidad militar de Manzanillo, Granma, cuando el joven recibió un disparo accidental de otro recluta que manipulaba un fusil mientras él hablaba por teléfono con su novia; y la de Leordanis Ramón Ricardo Batista, también de 18 años, que ocurrió dos días después en una unidad del Ejército Juvenil del Trabajo en Nipe, Holguín.
Según una investigación periodística de elToque publicada el mes pasado, se han registrado al menos 89 fallecimientos de jóvenes durante el SMO entre 2017 y 2026, la mayoría de ellos por accidentes o suicidios.

