Happy, una elefanta asiática que vivió durante casi cincuenta años en el zoológico del Bronx, en Nueva York, fue sacrificada el martes 26 de mayo a los 55 años de edad, según confirmó la Wildlife Conservation Society. La decisión fue tomada tras un período de cuidados paliativos, luego de que su estado de salud se deteriorara de forma acelerada en las últimas semanas.
Craig Piper, director interino del zoológico, informó que los veterinarios detectaron signos de falla renal o hepática, artritis severa y tumores uterinos de gran tamaño en la elefanta. Piper describió a Happy como un animal querido tanto por el personal como por los visitantes del zoológico durante casi cinco décadas. Happy había llegado al Bronx Zoo en 1977 procedente de Tailandia, cuando tenía apenas un año de vida. Su nombre fue tomado de uno de los enanos de Blancanieves.
Más allá de su larga historia en el zoológico, Happy fue protagonista de un hito científico: durante un experimento de reconocimiento de imagen, la elefanta usó su trompa para tocar repetidamente una marca pintada sobre su ojo que solo podía ver a través de un espejo, demostrando la capacidad de los elefantes para reconocerse a sí mismos, una habilidad previamente asociada solo a los grandes primates y los humanos.
Ese mismo perfil la convirtió en el centro de un caso legal de alto perfil, cuando activistas de derechos animales solicitaron ante los tribunales de Nueva York que fuera reconocida legalmente como persona y trasladada a un santuario. Los tribunales del estado, incluida la corte de mayor jerarquía, rechazaron la demanda en múltiples ocasiones.
Happy vivió en soledad desde 2006, cuando fue separada de sus compañeras de recinto por preocupaciones sobre su convivencia. Su muerte deja a Patty, de 57 años, como la única elefante que queda en el zoológico del Bronx. Organizaciones animalistas han renovado sus llamados para que Patty sea trasladada a un santuario acreditado.





















