Happy, la elefanta asiática que vivió casi cinco décadas en el zoológico del Bronx, fue sacrificada a los 55 años tras un rápido deterioro de salud. Su historia combinó ciencia, cautiverio y debate legal: fue reconocida por demostrar autorreconocimiento en un espejo y luego se convirtió en símbolo de la lucha por los derechos animales.