Lazo culpa a la España de 1887 por la falta de pan en Cuba

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En un nuevo episodio de la interminable saga de “la culpa la tienen otros”, el presidente del Parlamento de Cuba, Esteban Lazo, aseguró que el responsable de la pérdida del pan en la isla la tiene… el colonialismo español.

En una reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Lazo arremetió contra la “costumbre” de los cubanos de consumir productos de importación, como si el abastecimiento del mercado doméstico dependiera del ciudadano común.

“Nos acostumbramos a vivir y a comer cosas que se importan y no cosas que se producen en el país”, dijo con tono de regaño el veterano dirigente ante los diputados.

En un fragmento compartido en Twitter por un usuario identificado como Liborio, Lazo cuenta la historia de alguien que le mostró un papel amarillento y viejo, el cual parecía explicar las causas de la ausencia del pan en las panaderías cubanas.

“Una resolución que él tenía guardada, que en el año 1887 el rey de España tomó la decisión de que en Cuba no se sembrara trigo para que viniera la harina de Castilla”, dijo Lazo ante el asombro del plenario.

“Ese es el colonialismo, el que nos hizo eso”, concluyó Lazo, triunfalmente.

Si bien la historia es cierta, Lazo no explica por qué tras el triunfo “emancipador” de enero de 1959 no se sembró trigo en los campos cubanos. Y la respuesta es que desde inicios del siglo XX se intentó retomar el cultivo de trigo en la isla, pero la práctica fue abandonada a inicios de los años 60’s, luego de décadas de ensayos.

En su ensayo “El cultivo del trigo. Algunos resultados de su producción en Cuba”, los autores Moreno, Ramírez, Plana e Iglesias confirmaron que el trigo fue introducido desde los primeros años de la conquista de la isla por los españoles y su cultivo se prolongó hasta principios del siglo XIX.

“Sin embargo, a partir de estos años su cultivo fue prohibido por la metrópoli que temía la competencia en el mercado”, confirma la investigación, que refiere además la presencia de plagas que afectaron las variedades disponibles en aquel momento y el incentivo económico derivado del cultivo de la caña de azúcar y del tabaco.

La Estación Experimental Agronómica de Santiago de las Vegas introdujo en 1909 semillas de un grupo de variedades destinadas a fomentar el cultivo del trigo en Cuba. Pero las semillas desarrolladas en la Estación no germinaron en los rincones del país donde fue sembrada.

A partir de 1943 las cosechas mermaron porque las variedades comenzaron a perder sus cualidades originales, y en 1949 los expertos de Santiago de las Vegas concluyeron que el cultivo del trigo no llegaría a ser estable hasta que Cuba no tuviera variedades adaptadas a sus condiciones climáticas.

Al final, Cuba logró ocho variedades de trigo, con las cuales se puede sembrar y cosechar la gramínea en la isla, pero según el periódico Granma, “es necesario una respuesta más enérgica y concreta por parte de las entidades estatales y productores privados con posibilidades de sumarse a esa labor”. O sea, que después de todo, la culpa no es de la Corona Española, sino de los decisores agrícolas…   

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