La compañía estadounidense Vanguard Energy firmó un acuerdo “histórico” para arrendar instalaciones de almacenamiento del gobierno cubano y suministrar combustible al sector privado de la isla, embajadas y organizaciones humanitarias y religiosas, según reveló este martes El Miami Herald.
La empresa energética con sede en Coral Gables, Miami, Florida, logró un contrato para transportar gasolina y diésel en buques petroleros y luego almacenarlo y distribuirlo utilizando instalaciones de Cuba Petróleo, pero manteniendo la propiedad y el control del combustible.
A diferencia del sistema actual con contenedores ISO, la empresa enviaría cargamentos de más de 250.000 barriles en buques tanque, lo que permitirá reducir costos y aumentar significativamente el suministro.
El acuerdo fue posible después de que la administración de Donald Trump autorizara en febrero pasado las exportaciones de petróleo a Cuba para “actividades económicas del sector privado y aquellas vendidas directamente a particulares para uso personal o familiar”, sin necesidad de una autorización gubernamental específica.
Coral Gables firm strikes deal to send fuel to Cuba’s private sector via tankers https://t.co/EKJOm8hlqX
— Miami Herald (@MiamiHerald) June 9, 2026
Según los negociadores, el combustible está destinado exclusivamente al sector privado, no a entidades estatales.
De acuerdo con lo que detalló Bloomberg Línea, Vanguard Energy se encuentra “en negociaciones avanzadas” para enviar a Cuba el mayor cargamento de combustible estadounidense desde la administración de Dwight D. Eisenhower.
Según declaró el presidente de la compañía, Matthew Klann, ya enviaban pequeños cargamentos de gasolina y diésel a Cuba, pero “ahora se están preparando para aumentar esos volúmenes”.
El envío constará de 100.000 barriles de gasolina y 150.000 de diésel. Según estimaciones del gobierno estadounidense, esa cantidad de gasolina es suficiente para cubrir casi 11 días de demanda habitual.
Al mismo tiempo, expertos consideran que este podría ser el primer paso hacia una mayor privatización del mercado energético cubano.





















