El pasado 13 de junio, troopers de Tampa, en la Florida, detuvieron a Conor William Parady en la I-75, en el condado de Pasco. Lo pararon por exceso de velocidad — iba a más de 90 millas por hora en una autopista donde el límite es 70. A simple vista parecía una detención más por speeding. Pero cuando los agentes de la Patrulla de Carreteras miraron dentro del vehículo — un Honda Civic — lo que encontraron convirtió el caso en algo difícil de olvidar: 34 latas de White Claw abiertas. El hard seltzer favorito de millones de estadounidenses, desparramado por el asiento del pasajero como si el carro fuera una hielera rodante.
Su nivel de alcohol en sangre era 0.177 — más del doble del límite legal de 0.08 en Florida. Conor William Parady fue arrestado entonces no solo por exceso de velocidad, sino por conducir bajo la influencia del alcohol (DUI) y trasladado a la cárcel del condado de Pasco.
El caso de Parady fue recogido por medios de todo el país y se convirtió rápidamente en uno de los incidentes de DUI más llamativos del estado de Florida — un estado que, hay que decirlo, tiene mucha competencia en ese rubro. Porque la pregunta que todos se hacen es la misma: ¿quién pone 34 latas abiertas dentro de su carro?
Pongamos en contexto su récord
Para entender lo que significa un 0.177, hay que saber que en Florida el límite legal para conducir es 0.08. El doble ya es suficiente para arruinarle la tarde a cualquiera. Pero la escala del alcohol en sangre va mucho más lejos. Por encima de 0.30, el riesgo de envenenamiento por alcohol es real. Por encima de 0.40, el cuerpo puede entrar en coma y dejar de respirar.
Parady, con su 0.177, estaba más del doble del límite legal — pero lejos, muy lejos, lejísimos, de los verdaderos récords.
El récord mundial Guinness
El récord mundial de alcoholemia en alguien que sobrevivió lo tiene, según el Libro Guinness de los Récords, un polaco anónimo de 40 años al que encontraron inconsciente al borde de una carretera en el pueblo de Tarnowskiej Woli en julio de 2013. Su nivel de alcohol en sangre era 1.374 — ¡diecisiete veces el límite legal en Estados Unidos!
Algo que hizo llamativo su caso es que los policías en la escena no creyeron la lectura inicial y repitieron el examen en el hospital, pensando que «el aparato» para medir el nivel de alcohol en sangre estaba roto, porque con ese nivel el hombre no debería estar vivo.
Sin embargo, la lectura era correcta. El hombre sobrevivió, pero los médicos confirmaron daños permanentes en su sistema digestivo, nervioso y cardiovascular. Para que el número tenga dimensión humana: la ciencia médica considera que por encima de 0.40 hay riesgo serio de muerte. Este señor triplicó esa cifra y siguió respirando.
El récord en EEUU y el mérito de Conor Parady
El récord de alcoholemia en Estados Unidos lo tiene un hombre de Kentucky que en 2011 fue encontrado inconsciente dentro de su propio vehículo con un 0.708 — casi nueve veces el límite legal. Fue condenado por DUI y sentenciado a dos años de prisión. Parady, con su 0.177, queda lejos de esos números también en la tabla de alcoholemia.
Sin embargo, Connor Parady tiene su propio tipo de récord: no existe ningún caso documentado de un conductor detenido por DUI con más contenedores de alcohol abiertos dentro del vehículo que él. Treinta y cuatro. El récord de las botellas, por el momento, es suyo.





