El episodio del “gallo de Morón” revela cómo el poder político en Cuba se aferra al lenguaje de la Guerra Fría: vándalos pagados desde Miami, periodistas exiliados convertidos en villanos y actos de reafirmación revolucionaria con música y consignas. Mientras tanto, los problemas que desataron la protesta –apagones, hambre, falta de combustible– siguen sin resolverse.
Acusar a Mario J. Pentón de “darle candela al gallo” es una estrategia para evitar la autocrítica y demonizar a los comunicadores independientes. Sin embargo, la historia demuestra que intentar silenciar a un periodista solo amplifica su voz: los nombres Mario Vallejo y Mario Pentón ya se han convertido en símbolos de resistencia informativa para millones de cubanos dentro y fuera de la isla.
Suena como una décima pero es verdad. La máxima dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC) en Ciego de Ávila organizó un acto de “reafirmación revolucionaria” en el monumento al gallo de pelea de la ciudad de Morón. El acto respondía a las protestas con cacerolazos y disturbios que vecinos del municipio realizaron el 13 de marzo de 2026 para reclamar el fin de los apagones, el desabastecimiento de combustible y la escasez de alimentos. ¿Qué sucedió? Ya te lo contamos.
El viernes de la pasada semana, un grupo de personas arrojó piedras a la sede municipal del PCC, incendió muebles en la vía pública y, según versiones oficiales, cinco manifestantes fueron detenidos. El único herido reportado por la prensa oficial fue un joven que –según la Agencia Cubana de Noticias– se encontraba ebrio y cayó del segundo piso de la sede cuando intentaba retirar el cartel del Partido, aunque testigos de la protesta afirmaron que el joven fue impactado por un disparo «tirado al aire».
Dos días después de los disturbios, este domingo, Julio Heriberto Gómez Casanova, primer secretario del Partido Comunista de Cuba, PCC, en Ciego de Ávila, máxima figura represiva del régimen en el territorio, encabezó el acto frente al famoso gallo de Morón y pronunció un discurso en el que culpó a “enemigos del pueblo radicados en Miami”.
Según el periódico Invasor, Gómez Casanova afirmó que los responsables de los actos vandálicos fueron “pagados en especie y en dinero por los enemigos del pueblo”. Aseguró que los manifestantes no representaban al pueblo, sino que salieron a “tirar piedras por un pedazo de carne, una pometa de ron, una recarga Nauta o un poquito de dinero”. De acuerdo con una crónica de la agencia ACN reproducida por Cubainformación, el dirigente habló de contrarrevolucionarios radicados en Miami que habrían utilizado a “elementos antisociales” para desestabilizar la tranquilidad ciudadana. También pidió al pueblo “no dejarse manipular” por los problemas de la economía ni perder la confianza en la dirección del país.
La defensa oficial de la Revolución incluyó la omnipresente referencia al «bloqueo» estadounidense como causa fundamental de la crisis en el país. Gómez Casanova subrayó que las dificultades para acceder a alimentos, medicinas y energía se deben al “bloqueo económico, comercial y financiero” de Estados Unidos. En consonancia, Invasor informó que el líder provincial comparó la situación de Morón con el peligro de una guerra nuclear promovida por Donald Trump y criticó a quienes presuntamente sueñan con “un ataque militar” que sembraría luto en la geografía cubana. Aunque aseguró que la policía evitó disparar contra los manifestantes, el dirigente admitió que se realizaron tiros al aire para dispersar a la multitud.
La acusación velada contra Mario J. Pentón
Entre los asistentes al acto se filtró un video –ampliamente compartido en redes sociales– donde Gómez Casanova nombra al periodista cubano‑americano Mario J. Pentón como uno de los “instigadores” de la protesta. El fragmento no fue recogido por los medios oficiales, pero la acusación se reproduce en voz baja entre militantes del PCC.
Pentón, reportero de Martí Noticias y excolaborador de América TeVé, tiene 1,9 millones de seguidores en sus redes sociales. Cosa esta que no tiene Díaz-Canel ni nadie en Cuba.
Su biografía en Martí Noticias destaca que su trabajo sobre inmigración y asuntos cubanos le ha ganado “una fiel audiencia en redes sociales, donde cuenta con millones de seguidores”. Además, sitios de cultura popular en Miami subrayan que Pentón abandonó América TeVé porque sus proyectos personales en redes sociales le habían granjeado miles de seguidores y se convirtió en un importante comunicador para los cubanos. En otras palabras, la credibilidad del periodista entre los cubanos es tan alta que muchas personas no creen una noticia hasta que la confirma “Mario Pentón” en sus directos. Sin embargo, Gómez Casanova aseguró que el pueblo de Morón —y por extensión, el pueblo cubano en su totalidad—no se dejaría manipular por él.
En el fragmento del discurso filtrado –al que hace referencia Invasor cuando habla de la “encendida y patriótica alocución”, y que fue compartido burlescamente por el propio Pentón en sus redes sociales– Gómez Casanova habría acusado también a Pentón de “darle candela al gallo”, una frase que en Cuba alude a azuzar problemas para provocar protestas, y que en el caso del pueblo de Morón, donde sucedieron los hechos, tiene doble significado, pues es el gallo el símbolo identitario de ese municipio de la geografía avileña.
Desde Estados Unidos, Pentón se limitó a ironizar: “Ahora resulta que yo tengo rayos láser que encienden gallos”, escribió en X, sugiriendo que el régimen lo responsabiliza de cualquier expresión de descontento en la isla. El incidente ilustra cómo la dirigencia comunista intenta asociar las protestas a conspiraciones de exiliados y a periodistas independientes con amplia audiencia.
Sin embargo, sería interesante recordarle al «funcionario» que «ese mismo gallo» de Morón, ya «ha cantado» otras veces.
Mario: un nombre “maldito” para los periodistas cubanos
El nombre Mario parece tener una historia accidentada con el aparato de propaganda del régimen, y sobre eso también es necesario hablar porque resulta hasta curioso, si se quiere.
Mario Vallejo, periodista de Univisión, fue durante años el enemigo público número uno de los medios oficiales en la isla. En 2002, Vallejo entrevistó a Vilma Espín, la fallecida esposa de Raúl Castro, en la sede de las Naciones Unidas. Espín creyó que lo abordaba un reportero del sistema cubano; cuando se dio cuenta de que era un periodista del exilio, intentó detener la grabación y le ordenó “dame la grabación, me la llevo”. Vallejo insistió en preguntas sobre la preparación militar de niños y presos políticos, y Espín terminó arrebatándole el micrófono. El video circuló ampliamente y ridiculizó a la llamada “eterna presidenta” de la Federación de Mujeres Cubanas, FMC.
Otro episodio ocurrió en 2015, durante la Cumbre de las Américas de Panamá, cuando Susely Morfa, entonces presidenta de la Federación de Estudiantes Universitarios, reaccionó con furia a las preguntas de Vallejo, asegurando que el costo de su boleto aéreo fue pagado por ella, con su salario de psicóloga, y desde entonces le quedó el mote de “psicóloga millonaria”.
La escena, con una Morfa gritona y absolutamente enloquecida, se hizo viral en las redes y convirtió a Morfa en objeto de memes per saecula saeculorum. Por si fuera poco, en 2018 el periodista Boris Fuentes, del Sistema Informativo de la televisión cubana, agredió a Mario Vallejo en Nueva York cuando este filmaba una manifestación contra el embargo. Fuentes forcejeó, intentó arrebatarle el teléfono y gritó “Te reviento la cara. ¿Qué tú haces aquí?”. Pocos años después, Fuentes y su esposa, la locutora Isabel Fernández, abandonaron Cuba y se instalaron en Argentina, una vez que el primero quedó defenestrado, y en el NTV se le perdió toda la confianza a Isabelita para darle el micrófono «en vivo». La pareja, debido al escache, se fue “muy lastimada” del país.
Las constantes burlas hacia Vilma Espín y Susely Morfa y la pelea con Boris Fuentes demuestran que el nombre Mario parece encender los ánimos de los propagandistas cubanos; y eso que aquí no se menciona otro: Díaz-Balart. Ahora que la espuela del “gallo” apunta hacia Mario J. Pentón, el patrón se repite: un periodista fuera de la órbita oficial, con enorme audiencia, se convierte en chivo expiatorio de los problemas internos.
Pero… ¿Por qué culpar a Pentón?
Culpar a Mario J. Pentón por los disturbios en Morón tiene sentido para el PCC por al menos tres razones. Primero, desplaza la atención de las razones materiales de la protesta: apagones de hasta veinte horas y desabastecimiento de alimentos. Segundo, refuerza la narrativa de que cualquier acto de disidencia es producto de conspiraciones financiadas desde el exterior, lo que permite justificar detenciones y censura. Tercero, en tiempos de redes sociales, las figuras con amplia audiencia pueden romper el monopolio informativo del Estado; desacreditarlas se vuelve una prioridad. El hecho de que Pentón tenga millones de seguidores y que su trabajo haya forzado incluso a canales en Estados Unidos, como América TeVé, a elegir entre su empleo y sus proyectos personales lo convierte en un peligro para la narrativa oficial.
Dejo para el final un detalle gracioso: el rol de “El Necio” en la polémica
El dizque influencer oficialista Pedro Jorge Velázquez, alias El Necio, uno que tiene a Mario J. Pentón atravesado entre ceja y ceja porque lo supera en éxito con creces, y no se le acerca en seguidores por más que lo intenta, se apresuró también a acusar a Pentón en redes sociales de “manipular” la protesta de Morón.
Paradójicamente, Velázquez se encuentra envuelto en su propia polémica internacional. El Departamento de Estado de Estados Unidos le impuso en febrero de 2026 restricciones de visado por supuesta participación en campañas de acoso contra el encargado de negocios de la embajada de EE.UU. en La Habana. Las acusaciones señalan que publicó imágenes de vehículos diplomáticos y rutas oficiales. En su respuesta, Velázquez se declaró “víctima de represalia” y también acusó a Pentón por lo sucedido, o tal vez por la estrechez entre este y Hammer.
El Necio, que busca presentarse como defensor del pueblo «independiente», pero que su trabajo guarda una estrecha relación con el discurso oficial y sus ataques a periodistas del exilio, no es más que un peón de la propaganda oficialista que, en numerosas ocasiones ha metido el llamado «delicado pie» hasta el fondo, como ahora.
Al compartir la noticia del acto partidista en Ciego de Ávila, activó la geolocalización del evento en Facebook. Pero en lugar de situar la foto —que algunos aseguran que está manipulada y otros sostienen que muestra asistencia real, aunque forzada— en Morón, Ciego de Ávila, la ubicó en Morón, Argentina. El resultado fue que volvió a quedar en ridículo, exactamente como lo que es: un Necio.




















