El cantautor cubano Fernando Bécquer niega acusaciones de abuso sexual en peña de Raúl Torres

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El cantautor cubano Fernando Bécquer, declara creer solo en la Revolución y niega acusaciones de abuso sexual en peña de Raúl Torres

El músico cubano Raúl Torres organizó el primer “acto de desagravio” oficial al colega Fernando Bécquer, señalado como depredador sexual por cinco mujeres cuyos testimonios recogió el artículo “Cinco denuncias de abusos sexuales contra Fernando Bécquer”, publicado por la revista independiente El Estornudo bajo la firma del periodista Mario Luis Reyes.

La peña El Candil, conducida por Torres en el Centro Cultural Artehabana, tuvo como más reciente invitado a Bécquer.

En el concierto, donde según reporta Diario de Cuba, asistieron apenas 20 personas y algunos trabajadores del centro, este declaró que no da credibilidad a los testimonios.

“No sé de qué me están hablando. No sé, y más cuando es una calumnia que me están haciendo a mí. Yo no voy a contestar», dijo a periodistas independientes que se le acercaron pidiendo declaraciones, afirmando que «yo no creo nada, yo creo en la Revolución».

Raúl Torres es de los trovadores cubanos que han defendido la presunta inocencia de Fernando Béquer, junto a Ray Fernández —conocido como Tun Tún, por la que fuera una popular peña, donde se presentaba con frecuencia el aludido.

Pero hay otro grupo de trovadores: Ariel Díaz, Mauricio Figueiral y Adrián Berazaín, mencionados por las cinco mujeres denunciantes de abusos, como conocedores de sus prácticas desde hace más de 20 años con jóvenes estudiantes de 18 a 23 años, siempre con argumentos adivinatorios, y de rituales de religiones afrocubanas útiles para mejorarles las vidas y los futuros.

No obstante, estos músicos han declarado en sus perfiles de Facebook que no conocían  sobre los procederes de Bécquer y han apoyado las denuncias. Por otra parte varias mujeres en las redes sociales les han exigido que pidan disculpas por los hechos en los que se mencionan.  

Liliana Héctor Balance cuenta su episodio de acoso con Bécquer durante una noche en que se citó en su casa con el trovador Ariel Díaz, quien luego fuera su pareja, pero en ese entonces estaba casado, así como ella tenía otra relación. Mientras aguardaba a Díaz, Bécquer la convenció de hacerle una “consulta” espiritual y terminó masturbándose frente a ella, quien reaccionó de inmediato y se fue de la vivienda.

“Esa noche hablé por teléfono con Ariel, que se quejó de que yo no estaba en casa de Fernando cuando llegó, por lo que le conté lo que pasó.

Su respuesta fue: «Coño, es una pena, yo he escuchado que Fernando hace esas cosas, pero como tú me dijiste que te llevabas con él». Yo le dije: «Bueno, pensé que me llevaba con él». Ariel me dijo que no podía hacer nada, porque entonces su pareja se iba a enterar. Yo solo hablé eso entonces con Mauricio Figueral, quien también era mi amigo. Me dijo: «Coño, parece mentira que hayas caído en eso, todo el mundo sabe que Fernando Bécquer hace eso»”.

«Lo que más me jode a mí es que todo el mundo lo sabe, que tantos amigos lo saben. Mauricio me dijo que además hacía lo que llaman los castings, que consiste en poner a dos muchachas borrachas que se encuentran en una fiesta a darse besos, a desnudarse, las filman o qué se yo. No sé si lo seguirán haciendo, pero están todos ahí, aprovechándose”, señala Liliana H. Balance.

Figueiral no defendió públicamente a Béquer pero declaró en sus redes sociales que “una gran amiga de los años me ha nombrado como parte de su testimonio a raíz de un problema personal que ha decidido exteriorizar. Quien tenga algo que decirme o preguntarme que me lo diga o me lo pregunte a la cara, en frente de mi familia y al pie de mi dignidad sólida como un muro. Conmigo las cosas son de frente o no son, vale? Salud para todas y todos”.

La periodista Kiana Anandra Pérez lo interpeló vía chat privado de Messenger, a propósito de la petición de contacto directo que hizo el músico. Le preguntó que si sabía de esta conducta, que si era así por qué no había hecho nada para evitarla y porqué darle el beneficio de la duda cuando existen testimonios tan explícitos.

Figueiral accedió a contestar los cuestionamientos, contradiciendo el testimonio de Balance, pues negó todo conocimiento de estas prácticas depredadoras, pues “lo que ocurre en su cabeza y en su casa es un problema suyo”, y opinó que estas acusaciones debían haberse hecho hace 15 años para evitar nuevas víctimas.

En un post de Facebook titulado “Diez puntos -y me quedo corta- para entender por qué Fernando Bécquer ha podido abusar sexualmente de varias mujeres en Cuba con impunidad”, la periodista cubana Mónica Baró señaló como táctica clave para comprender la conducta del músico “la preferencia por el engaño y la manipulación antes que por el uso de la fuerza física. Hasta ahora, no hay denuncias de que él haya usado la fuerza física, lo cual no significa que no haya ejercido la violencia y abusado de su poder, pero sí pudo ser una de las razones que contribuyeron a generar confusión en sus víctimas. Este es un punto muy importante y que veremos que, si habla, utilizará en su defensa”.

Ariel Díaz publicó un post en su perfil personal de Facebook titulado “Acerca del artículo de EL ESTORNUDO sobre Fernando Bécquer” publicado, que luego borró, no sin que antes varios usuarios hicieran “capturas de pantalla” y lo sigan circulando en redes sociales. En este texto, el cantautor declara que “la vida privada de las personas debe ser respetada ante todo. Resulta poco serio que décadas después alguien ʽdecidaʼ denunciar a Fernando Bécquer por presunto acoso sexual” y que no va a “ofrecer ninguna declaración por ninguna vía a nadie que no sea una autoridad pertinente y legal”, cuestionando además que “¿Si Fernando fuera ʽopositorʼ al gobierno de Cuba existiría ese artículo? ¿Si en lugar de tener una postura abiertamente pro revolucionaria, en el perfil del ʽencauzadoʼ hubiera un Patria y Vida y unas palabras de apoyo a la ʽdisidenciaʼ, los cerebros detrás de El Estornudo hubieran escuchado y publicado tan graves y delicados testimonios?”

 “Que sea años después, que sea El Estornudo y que no se haya hecho una denuncia formal (hasta ahora) me suena a prensa amarillista, a escándalo para llamar la atención. Lleva más el color de la venganza que el de la justicia”, señaló el trovador en su desaparecido post, donde termina argumentando que según la ley “todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario, las redes sociales en cambio: Todos somos culpables aunque nunca se demuestre nada.”

Mónica Baró, en su post, afirma que que “todo el sistema patriarcal que impera en Cuba JAMÁS nos ha enseñado a las niñas y mujeres a identificar las situaciones de riesgo de abuso sexual o el abuso sexual”, y denuncia “la naturalización y minimización de los abusos sexuales de Fernando Bécquer por parte de otros músicos hombres y amigos cercanos. El mismo Bécquer trataba luego a sus víctimas como si nada hubiera pasado.”

La testimoniante identificada como Patricia, de 32 años en el presente, comenta que fue manipulada por Fernando Bécquer en un momento de su vida en que se estaba “pasando por un momento muy difícil en mi vida, que no es justificación, pero influyó para que yo fuera más vulnerable al cariño de otras personas”.

Explica cómo durante una peña de conjunto con Adrián Berazaín, a pesar de que su rostro delataba su estado de ánimo, Bécquer se le “acercó como si fuera un mago, como si lo hubiera adivinado, como si los santos se lo hubieran dicho.

“No esperaba maldad, la verdad, no la esperaba”, continúa explicando la mujer. “Me dijo: «Yo te puedo ayudar, ven conmigo, te enseño». Todo el mundo nos vio irnos juntos, y hago un paréntesis aquí porque días después nos vimos en una peña y el mismo Bécquer me contó que Berazaín le dijo: «Asere, con ella no, ella es buena»”.

“Por eso te digo, yo sé que la gente que lo rodea sabe”, refrenda Patricia en el testimonio recogido por El Estornudo.

Adrián Berazaín, por su lado, aseguró que tuvo “una conversación bastante seria con Fernando Bécquer, creo que la última, desde mi madurez actual y no la del muchacho que fui hace más de una década”. “De lo que se le acuse o estereotipe es su responsabilidad asumir y responder”, dijo Berazaín en un post en su perfil Facebook.

El trovador aseguró estar del lado de “esas personas que se sienten inseguras por casos de acoso» y dijo “creer en ellas, tengo razones personales para hacerlo”.

“Estoy completamente seguro de no ser cómplice ni partícipe de ningún acto de agresión o manipulación sexual”, aseguró el trovador, quien explicó que no “se acuerda” si pronunció la frase de complicidad con los casos de abuso sexual que se le señalan a Bécquer.

“Me parece que es injusto condenarme por una frase que fue transformándose desde que supuestamente yo la dijera hasta que fuera escrita en un artículo que ya de por sí se puede interpretar de diferentes posiciones. Cito: “el mismo Bécquer me contó que Berazaín le dijo: «Asere, con ella no, ella es buena».”Cuánto pudo haber cambiado esa frase?  Realmente fue lo que dije? No lo sé, no me acuerdo, eso fue hace mucho tiempo”, indicó.

Su post generó una serie de comentarios tanto a favor como en contra de su posición entre los que se encuentran el de la psicóloga Ángela María Alonso.

La especialista le indicó al trovador que le “van faltando 3 vueltas en el recorrido: 1- no posicionarte como víctima de la inmadurez, la sociedad o lo que sea y asumir que, por la razón q sea, obraste mal (no tú sólo, muchísimos y muchísimas más)”.

“Reconocer eso es un paso importantísimo para completar el resto del recorrido y conlleva un ejercicio de introspección y análisis personal difícil, profundo, minucioso y hasta doloroso, deconstruirse requiere de una valentía y fuerza enormes” agregó Alonso y le señaló que es importante reconocer la  complicidad.

“Reconocer, que aunque sea por pasivo sí fuiste cómplice, un cómplice silencioso que en todos estos años, no hace 10, sino desde hace más de 10 nunca dijo nada, ni encaró, ni denunció; ni al agresor ni a los otros cómplices, dices que tienes razones personales para creerles a las muchachas, y yo me pregunto, cómo le han preguntado a ellas ¿por qué ahora? Esas razones no fueron válidas antes? En esa oración sí está contenida tu complicidad, tal vez de manera inconsciente, o producto de la normalización social de ese tipo de conductas, pero ahí está y reconocerlo forma parte del paso anterior, de analizarse y deconstruirse”.

La psicóloga le sugirió al trovador que cuando logre realizar  un mayor ejercicio de honestidad  sentirá la «necesidad de pedir disculpas a todas las mujeres que pasaron por algo similar a tu alrededor mientras tú estabas ahí, como observador silencioso sin hacer nada al respecto. Yo sé que es un camino difícil, pero tengo amigos que ya lo han hecho y quiero tener confianza en que tú y muchos otros más también lo harán. Lo necesitamos para que casos como este no se sigan repitiendo”.

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