La bebida Shaka sigue comercializándose en emprendimientos privados de Cuba por alrededor de 1.000 pesos cubanos, pese a las advertencias médicas sobre las consecuencias de su consumo. En Villa Clara, el Grupo Empresarial del Comercio aseguró que el producto no forma parte de las compras ni de las ventas de sus establecimientos.
Miguel López, director de la entidad provincial, explicó que la decisión responde a la preocupación por la salud de la población, especialmente de los adolescentes y jóvenes. Sin embargo, la medida no constituye una prohibición general de comercialización, ya que se refiere únicamente a los establecimientos pertenecientes al grupo empresarial.
El debate sobre Shaka se intensificó tras las advertencias de especialistas en Medicina Interna y Toxicología, quienes alertaron sobre los efectos de combinar alcohol y sustancias estimulantes en una misma bebida.
Según los datos presentados durante una rueda de prensa, cada lata contiene 250 mililitros y una concentración de alcohol del 18 %, además de cafeína, taurina, azúcares añadidos y saborizantes.
El doctor Yadir Pérez Dueñas, jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Arnaldo Milián Castro, señaló que algunos consumidores recurren al producto para sentirse más activos. Esta conducta preocupa especialmente en el grupo de personas de 18 a 30 años.
Los estimulantes pueden generar una falsa sensación de energía sin eliminar los efectos del alcohol. Entre las manifestaciones asociadas al consumo, los médicos mencionaron mareos, vómitos, dolor de cabeza, decaimiento y taquicardia.
Pérez Dueñas también describió una posible evolución de la intoxicación: la euforia inicial puede dar paso a irritabilidad, agitación, sudoración excesiva y aumento de la presión arterial. En los episodios más severos, los pacientes pueden sufrir convulsiones, coma o un infarto agudo del miocardio.
Las personas con diabetes figuran igualmente entre los grupos sobre los que los especialistas llamaron la atención. La preocupación sanitaria se extiende al acceso de menores de edad a una bebida con una elevada proporción de alcohol y a quienes la consumen creyendo que su efecto estimulante reduce los riesgos.

