La actriz cubana Rosa Vasconcelos sorprendió al revelar uno de los episodios más duros y menos conocidos de su vida: permaneció durante meses en estado crítico después de someterse en Cuba a una cirugía para reducirse el estómago. Según contó, llegó a estar tan grave que durante un tiempo los médicos prácticamente no confiaban en que pudiera sobrevivir.
“Creo que fui como el quinto caso y estuve muy grave, estuve entre la vida y la muerte por seis meses”, recordó la intérprete, especialmente conocida por su protagónico en la película El premio flaco, dirigida por Juan Carlos Cremata. Vasconcelos no precisó en la entrevista el año en que ocurrió la operación, pero dejó claro que se trató de una experiencia que marcó profundamente su vida.
Una complicación después de regresar a casa
De acuerdo con su relato, la cirugía había transcurrido aparentemente bien y pudo abandonar el hospital. El problema comenzó después, cuando sufrió vómitos y, según explicó, una de las grapas colocadas en su estómago se desprendió, provocándole posteriormente una peritonitis.
A partir de ahí comenzó una cadena de complicaciones mucho más grave. Vasconcelos contó que desarrolló una sepsis generalizada, sus órganos dejaron de funcionar correctamente, acumuló líquido en un pulmón, sufrió una hemorragia y llegó a tener la hemoglobina en seis, mientras era reportada diariamente en estado crítico.
“Conmigo no se contaba”, resumió al recordar aquellos meses. Pese al complicado cuadro, logró sobrevivir y agradeció de manera especial al personal médico que la atendió, desde los doctores y enfermeros hasta otros trabajadores del hospital que estuvieron pendientes de ella durante su larga recuperación.
El tratamiento requirió además la colocación de una prótesis, según relató la actriz. La experiencia no terminó solamente con la recuperación de sus órganos: la operación también produjo un cambio radical en su cuerpo y llegó a perder alrededor de 100 libras, pasando de unas 280 a 180.
Años después, vuelve a luchar con su peso
Vasconcelos reconoció que con el tiempo recuperó parte de aquellas libras y admitió algo que muchas veces queda fuera de las historias sobre las cirugías para bajar de peso: el procedimiento no elimina la necesidad de mantener nuevos hábitos. Si una persona no se cuida, explicó, puede volver a engordar.
Ahora, radicada en Miami, decidió volver a ponerse manos a la obra. Contó que lleva unos tres meses asistiendo al gimnasio y que en ese período ha conseguido perder otras 20 libras, una transformación que está intentando conseguir esta vez a partir del entrenamiento y la constancia.
La actriz atraviesa además una etapa muy activa frente a las cámaras, aunque en un formato diferente al cine y el teatro que marcaron buena parte de su trayectoria. Actualmente comparte con el actor y humorista Yubrán Luna numerosos contenidos de comedia para redes sociales, donde la química entre ambos se ha convertido en parte del atractivo de sus sketches.
De hecho, hace pocas semanas Vasconcelos apareció junto a Luna en una sonada parodia relacionada con la ruptura de Imaray Ulloa y Fabián Fontaine, un video que volvió a poner su nombre a circular entre el público cubano de Miami. La actriz ha encontrado así una nueva vitrina para su faceta humorística, después de una carrera que durante años estuvo estrechamente ligada a las tablas y al cine.
Durante la misma conversación, Vasconcelos también habló con nostalgia sobre la Isla que recuerda y la que observa actualmente desde la distancia. Aseguró guardar buenos recuerdos de su vida en Cuba, aunque lamentó profundamente las condiciones actuales del país y confesó que le parte el corazón verlo en esa situación.
Su confesión sobre la operación, sin embargo, mostró una faceta mucho más íntima de la artista. Detrás de aquella pérdida de peso hubo una batalla de seis meses en la que, según sus propias palabras, estuvo literalmente entre la vida y la muerte y de la que hasta ahora muy pocas personas conocían todos los detalles.

