Messi lidera la remontada más grande de todos los tiempos de Argentina en un Mundial con gol y asistencia, y la Albiceleste avanza a cuartos del Mundial 2026.
La campeona perdía 2-0, Messi había fallado un penal y el Mundial se le escapaba: lo que pasó en los últimos 15 minutos no tiene nombre.
A los 39 años, con un penal fallado en la mochila y su selección desahuciada, Lionel Messi hizo lo que lleva dos décadas haciendo: agarrar el partido por el cuello. Se corrió a la derecha, brindó primero una asistencia, luego anotó un gol y tras la victoria, protagonizó un llanto de rodillas que dio la vuelta al mundo. Argentina está viva, y se sabe por qué.
El Estadio de Atlanta vio a la campeona del mundo asomarse al abismo. Yasser Ibrahim adelantó a Egipto al minuto 14 con un cabezazo tras una pelota detenida, y al 21 llegó el golpe anímico: el arquero Mostafa Shobeir le atajó un penal a Messi, que cargó así su antirrécord mundialista — ocho penales pateados en Copas del Mundo, cuatro convertidos y cuatro fallados.
Argentina dominaba la posesión pero se estrellaba contra un Shobeir gigante, que le sacó de todo a Mac Allister y a Julián Álvarez, y contra su propia mala suerte: un tiro libre de Messi se estrelló en el poste al minuto 30. Y cuando Mostafa Ziko clavó el 2-0 al 67 en un contragolpe asistido por Haissem Hassan, el campeón del mundo empezó a despedirse. Nadie remontaba dos goles a un equipo que había llegado a octavos por primera vez en su historia y que defendía con once hombres y un orgullo de faraones.
La magia: asistencia, zurdazo y resurrección
Entonces apareció el de siempre. Al minuto 78, Messi fabricó la jugada del descuento y asistió al Cuti Romero, que ganó el primer palo con un cabezazo que Shobeir alcanzó a tocar pero no pudo evitar. Cinco minutos después, Julián Álvarez intentó bajar un balón en el área, se le escapó, y la pelota le quedó servida a la zurda más famosa del planeta: zurdazo al fondo de la red y 2-2 al 83.
Con ese gol, Messi llegó a 21 tantos en Copas del Mundo —dos más que Mbappé—, se convirtió en el primer jugador en marcar en nueve partidos mundialistas consecutivos y afianzó su liderato como goleador del torneo con ocho dianas, además de firmar su presentación número 31 en Mundiales, récord absoluto.
El contragolpe que valió una clasificación
Cuando la prórroga parecía escrita, Argentina la rompió. Al 90+2, Julián Álvarez lanzó un balonazo al fondo que Lautaro Martínez metió el centro al corazón del área y Enzo Fernández conectó el cabezazo cruzado del 3-2, según narró TUDN.
Con el pitazo final del francés François Letexier, el capitán se derrumbó. De rodillas, con las manos en el rostro, Messi lloró «como un niño», según describió la prensa.
Lisandro Martínez lo abrazó dos veces y le habló al oído, el Cuti y Otamendi se sumaron, y el plantel entero terminó lanzándolo por los aires como en un casamiento, relató Infobae. En la zona flash, Lionel Scaloni tampoco pudo: «No puedo hablar», dijo entre lágrimas, y siguió de largo.
La polémica: el gol anulado, el árbitro francés y el protocolo
El triunfo llegó envuelto en controversia. A Egipto le anularon un gol de Ziko al 58 por una falta al inicio de la jugada tras revisión del VAR, decisión que los africanos protestaron con furia. Y el arbitraje de Letexier ya venía cargado desde antes del pitazo inicial: su designación generó malestar en Argentina por su nacionalidad francesa —la rivalidad de las últimas finales— y por su antecedente con Tagliafico, a quien expulsó en marzo en la liga francesa.
El partido dejó además una escena inusual: la activación del protocolo antirracista de la FIFA, sin que al cierre de esta nota se hubiera informado oficialmente el motivo. El episodio no llegó de la nada: una hora antes del partido, la FIFA había publicado una advertencia dirigida a los aficionados recordando que el Mundial «es una celebración de la unidad, la diversidad y el respeto» y que «cualquier persona que actúe de manera que socave estos valores no es bienvenida en nuestro deporte».
En la previa, desde el banquillo egipcio habían avisado: «Ellos tienen a Messi, pero nosotros tenemos a Salah y a 26 Messis». Al final, el problema fue exactamente ese: ellos (los argentinos) tenían y tienen a Messi.
Argentina jugará ahora los cuartos de final el sábado a las 10 de la noche en Kansas City, contra el ganador del Colombia-Suiza. La campeona sigue viva. Respirando por la zurda, como siempre.

















