Los robotaxis de Waymo vuelven a estar bajo escrutinio después de una serie de incidentes que han alimentado dudas sobre la seguridad de los vehículos autónomos en calles reales. Un análisis de CNN basado en registros públicos encontró casos en los que unidades de Waymo habrían pasado semáforos en rojo, entrado en calles cerradas o inundadas y estado cerca de peatones, episodios que contrastan con el discurso de la compañía sobre una conducción más segura que la humana.
Waymo, propiedad de Alphabet, ha defendido durante años que sus vehículos autónomos reducen riesgos porque no se distraen, no conducen ebrios y pueden procesar grandes volúmenes de información en tiempo real. La empresa también ha publicado estudios y datos comparativos para sostener que sus robotaxis tienen tasas de accidentes graves más bajas que los conductores humanos en ciertas condiciones. Sin embargo, la pregunta que vuelve a aparecer no es si la tecnología puede funcionar en rutas controladas, sino cómo responde cuando la ciudad se vuelve imprevisible.
Uno de los episodios más citados y renombrados ocurrió en San Antonio, donde un vehículo de Waymo sin pasajeros entró en una vía inundada durante condiciones de mal tiempo. El caso llevó a la compañía a retirar mediante actualización de software cerca de 3,800 robotaxis en Estados Unidos, según Reuters y reportes basados en información de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras. La preocupación regulatoria era que el sistema pudiera detectar agua en el camino, reducir la velocidad, pero no detenerse completamente ante una zona intransitable.
El problema de las inundaciones es especialmente sensible para una compañía que busca expandirse en ciudades con climas más complejos. No es lo mismo operar en zonas secas y relativamente predecibles que hacerlo en áreas con lluvias intensas, calles cerradas, obras repentinas, policías dirigiendo tráfico, peatones cruzando fuera de zonas marcadas o vehículos de emergencia. Son escenarios donde los humanos también fallan, pero donde se espera que una tecnología comercializada como más segura tenga márgenes de error muy bajos.
Waymo ha respondido que sus vehículos cuentan con asistencia remota, actualizaciones constantes y sistemas de mejora continua. La compañía insiste en que ningún sistema es perfecto, pero que su historial debe compararse con el riesgo real de los conductores humanos, responsables de miles de muertes cada año en las carreteras de Estados Unidos. También ha tomado medidas operativas, como restringir circulación en condiciones de lluvia intensa, actualizar mapas y modificar criterios para evitar zonas propensas a inundaciones.
El debate, sin embargo, va más allá de Waymo y la tecnología empleada. A medida que los robotaxis se expanden, las ciudades enfrentan preguntas prácticas: quién responde cuando un vehículo autónomo bloquea una vía, cómo se coordinan con bomberos y ambulancias, qué datos deben entregarse a las autoridades y cuánto margen debe tener una empresa privada para probar tecnología en calles públicas.
Los incidentes no significan necesariamente que los robotaxis sean más peligrosos que los conductores humanos. Pero sí muestran que la promesa de autonomía total sigue chocando con la realidad desordenada de las ciudades. La tecnología avanza, pero cada semáforo mal interpretado, cada calle inundada y cada maniobra dudosa recuerdan que la confianza pública no se gana con kilómetros recorridos, sino con seguridad demostrada cuando algo sale mal.
FUENTES CONSULTADAS:
CNN — https://www.cnn.com/
Reuters — https://www.reuters.com/legal/litigation/waymo-recall-nearly-3800-robotaxis-over-self-driving-software-issue-2026-05-12/
The Verge — https://www.theverge.com/transportation/928480/waymo-recall-flooded-roads-robotaxi

