Un tren de pasajeros que cubría la ruta Santiago de Cuba-La Habana descarriló en la noche del martes en la provincia de Las Tunas, con unas 900 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes, sin que hasta el cierre de la información se reportaran lesionados.
El accidente ocurrió en el kilómetro 669 de la vía central, en las cercanías de la terminal del poblado de Omaja, perteneciente al municipio de Majibacoa, al este de la provincia tunera. El convoy fue identificado como el tren número 13, uno de los servicios nacionales que conecta el oriente de Cuba con la capital.
De acuerdo con el reporte divulgado desde Las Tunas, las personas que viajaban en el tren resultaron ilesas. “No se reportan lesionados entre las 900 personas, entre pasajeros y tripulantes, que viajaban en el tren”, informó el medio provincial.
Operativo de evacuación tras el descarrilamiento
Tras conocerse el accidente, autoridades del territorio se trasladaron al lugar para coordinar la atención a los viajeros, organizar la evacuación y garantizar la seguridad en la zona.
El suceso obligó a movilizar equipos de emergencia, rescatistas y especialistas del transporte ferroviario, encargados de revisar el estado del convoy, las condiciones del terreno y las posibles afectaciones materiales provocadas por la salida del tren de la vía.
Hasta el momento no se ha precisado cuánto tiempo tomó la evacuación completa de los pasajeros ni si fue necesario habilitar transporte alternativo para continuar el viaje hacia La Habana. Tampoco se ha informado si el tránsito ferroviario quedó interrumpido en ese tramo de la vía central ni por cuánto tiempo.
Las causas siguen bajo investigación
Las causas del descarrilamiento permanecen bajo investigación. Las autoridades no han ofrecido aún una explicación técnica sobre lo ocurrido y evitaron adelantar conclusiones antes de contar con los informes correspondientes.
Entre los elementos pendientes de confirmación están el estado de la línea férrea en ese punto, las condiciones del tren antes del accidente, la velocidad a la que circulaba el convoy y si hubo factores externos que contribuyeran al siniestro.
La ubicación del accidente, en una zona del oriente cubano y en horario nocturno, añadió complejidad al operativo de respuesta. La prioridad inicial, según la información disponible, fue proteger a los viajeros y evitar nuevos riesgos durante la evacuación.
Una ruta clave para miles de cubanos
La ruta Santiago de Cuba-La Habana es una de las más importantes del transporte ferroviario nacional, por su extensión y por el volumen de pasajeros que conecta entre el oriente del país y la capital.
Para muchas familias cubanas, el tren continúa siendo una opción necesaria ante las dificultades del transporte interprovincial, los altos costos de otras alternativas y la limitada disponibilidad de ómnibus, autos particulares o medios estatales regulares.
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El hecho vuelve a poner bajo atención pública la seguridad del sistema ferroviario cubano, marcado en los últimos años por interrupciones, demoras, problemas técnicos y accidentes en distintas rutas del país.
Aunque el balance inicial no reporta víctimas ni lesionados, la magnitud del incidente resulta significativa por la cantidad de personas afectadas y por tratarse de una conexión esencial para el traslado de pasajeros entre Santiago de Cuba y La Habana.
Las autoridades mantienen las investigaciones para determinar el origen del descarrilamiento y evaluar los daños materiales. Se esperan nuevas actualizaciones sobre el estado del servicio ferroviario, el traslado definitivo de los pasajeros y las medidas que se adoptarán en el tramo donde ocurrió el accidente.



















