El diplomático más incómodo de La Habana recibió una advertencia que nadie esperaría, por lo ridícula que ha sido. No es la primera vez que el régimen intenta frenarlo.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba convocó hace apenas unas horas a Mike Hammer, jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en La Habana, para advertirle formalmente sobre su comportamiento en la isla. Alejandro García del Toro, director de Temas Bilaterales, le entregó en mano una nota verbal de protesta. Para el régimen, Hammer lleva meses cruzando líneas que un diplomático no debería cruzar.
Todo esto se supo en boca del vocero del régimen Abdiel Bermúdez, quien dio lectura en el Noticiero Nacional de Televisión, a la nota publicada por la Cancillería de Cuba.
Mike Hammer, el diplomático que el régimen de Cuba no puede ignorar
Desde que llegó a Cuba en noviembre de 2024, Mike Hammer no ha estado quieto. Recorre provincias, visita familias de presos políticos, se reúne con activistas y líderes religiosos, y hasta invitó a los cubanos a pararlo en la calle para tomar un café.
En febrero de este año, en entrevista con Telemundo: afirmó que hay conversaciones con funcionarios «muy altos» del régimen cubano, aunque La Habana lo niega. Y luego expresó:
«Creo que en 2026 va a haber un cambio. La situación no es sostenible», dijo sin rodeos.
También se reunió en Madrid con más de cien cubanos de la diáspora europea para hablar del futuro político de la isla. Y en mayo participó en una conferencia en el Comando Sur en Florida junto a Marco Rubio, bajo el lema Paz mediante la fortaleza.
A todo esto, el régimen siempre le ha respondido como sabe hacerlo. En enero, organizó tres actos de repudio contra Hammer en menos de 24 horas, en Trinidad y Camagüey. En respuesta, Washington anunció sanciones migratorias contra los participantes, varios de ellos identificados gracias al periodista y activista José Luis Tan Estrada: inadmisibilidad permanente y cancelación de visados.
El viernes la Cancillería fue un paso más allá y lo convocó formalmente. García del Toro le entregó una nota verbal acusándolo de incitar a cubanos a cometer delitos graves y atentar contra el orden constitucional. Le advirtió que su inmunidad diplomática no es una cobertura para actuar contra la soberanía del país.
Esta convocatoria del viernes tiene un elemento extra que merece atención: un episodio relacionado con José Martí. La cancillería cubana incluyó en su nota verbal un rechazo expreso a lo que calificó de «manipulación pública e insultante» de Hammer al referirse al héroe nacional.
En mayo del año pasado, Hammer visitó la tumba de Martí en el cementerio Santa Ifigenia de Santiago de Cuba, con motivo del 130 aniversario de su caída en combate, y citó una frase del Apóstol sobre la libertad y el respeto al pensamiento ajeno. La Cancillería considera esa cita una manipulación, porque Martí advirtió precisamente sobre el peligro que representaban para Cuba las ansias de dominación de Estados Unidos. Como contraataque simbólico, García del Toro entregó a Hammer una copia de fragmentos de la famosa carta inconclusa de Martí a su amigo mexicano Manuel Mercado, el texto en el que el prócer escribió que estaba obligado a impedir que Estados Unidos se extendiera por las Antillas.
Hammer lleva meses siendo la piedra en el zapato de la Cancillería. Su popularidad entre los cubanos de a pie crece al mismo ritmo que la hostilidad del régimen hacia él. Y todo indica que ninguno de los dos tiene intención de dar marcha atrás.
En Cuba, «llamar a contar» a alguien significa convocarlo para hacerle una advertencia. Eso es exactamente lo que hizo el viernes el Ministerio de Relaciones Exteriores con Mike Hammer, el jefe de la Misión diplomática de Estados Unidos en La Habana. Y cuando esto pasa es porque, precisamente, el «llamado» lo está haciendo demasiado bien.


















