Buscan a cubano desaparecido en Miami y a anciano con Alzheimer extraviado en La Habana

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Dos familias. Dos países. Un mismo dolor. Mucho tiempo en ambos casos. Mientras en Miami una joven cubana lleva diez meses sin saber si su padre está vivo o muerto, en La Habana una familia lleva un año y cinco meses buscando a un anciano con Alzheimer que un día salió a la calle y no regresó. Ninguno de los dos casos ha recibido respuesta institucional. Ninguno aparecerá en un noticiero oficial. Y ambas familias han tenido que recurrir a las redes sociales para hacer lo que el Estado no hace: buscar a los suyos.

«Solo quiero saber si mi papá está vivo»

Daniel Lázaro González Horopesa nació el 29 de julio de 1964. Tiene 61 años. Lleva años viviendo en Estados Unidos, específicamente en Miami, en las zonas aledañas a la Calle 8, en el corazón de La Pequeña Habana. Su hija, que permanece en Cuba, no tiene noticias de él desde el Día de los Padres de 2025 — hace aproximadamente diez meses.

La situación de Daniel es especialmente delicada. Según la información difundida por la plataforma Nio Reportando un Crimen, el hombre padece problemas de salud, fue operado anteriormente de un derrame cerebral, tiene problemas con el alcohol y vivía en condición vulnerable en la calle. La única referencia que su hija ha podido obtener es la de un conocido que asegura no saber si se encuentra detenido, ingresado en algún centro hospitalario o en paradero desconocido.

«Solo quiero saber si mi papá está vivo y dónde está», expresó la joven en su desesperado llamado. Una frase que resume con precisión cruel la situación de miles de cubanos dispersos por el mundo, sin documentos regularizados, sin red de apoyo, vulnerables a desaparecer en el anonimato de una ciudad que no los tiene registrados.

Se pide especialmente la ayuda de personas en Miami, sobre todo en zonas de Little Havana y alrededores de la Calle 8, así como a seguidores de páginas comunitarias como Conducta, que trabaja activamente con población cubana en situación de calle en el sur de Florida. Cualquier información puede comunicarse a través de la publicación original de Nio Reportando un Crimen.

Un anciano con Alzheimer perdido en La Habana desde hace año y medio

A más de 1,400 kilómetros de distancia, en La Habana, otra familia vive una angustia similar pero con el agravante de que su ser querido padece Alzheimer. Miguel Sosa desapareció hace aproximadamente un año y cinco meses. Sus familiares lo han buscado sin descanso y sin respuesta oficial.

Según los datos difundidos, Miguel fue visto por última vez en zonas del municipio Playa, frecuentando los alrededores del Círculo Social El Mella y las áreas de Carlos III y Oquendo. Tiene familiares en Punta Brava. Sus allegados lo describen como una persona tranquila, no agresiva y a quien le gusta conversar — una característica que la familia destaca precisamente para animar a quien lo encuentre a hablar con él y retenerlo de manera segura mientras avisan.

La familia ofrece una recompensa de 5,000 CUP a quien aporte información útil para localizarlo. Los números de contacto habilitados son los siguientes: Nelson Sosa, nieto, al 55384209; Melisa Sosa, nieta, al 58941656; Nelson Sosa, hijo, al 50982900; Leidy al 55102885; Marlin al 55918931; y Naira al 53333867.

«Esta angustia de un año y cinco meses no la aguantamos más. Lo que más anhelamos es que aparezca», escribió una familiar en los comentarios de la publicación.

El drama invisible que Cuba no registra

Los dos casos reflejan una realidad que el Estado cubano sistemáticamente ignora: la de personas vulnerables que desaparecen sin que exista un protocolo efectivo de búsqueda, sin alertas públicas, sin coordinación institucional visible. En Cuba no hay un sistema de alerta tipo Amber ni mecanismos transparentes de búsqueda de adultos mayores extraviados. En Miami, los cubanos en situación de calle con problemas de salud mental o adicciones quedan frecuentemente fuera del radar de los servicios sociales, especialmente cuando no tienen documentación regularizada.

Lo que tienen estas familias es lo que tienen casi todos los cubanos cuando el sistema falla: una página de Facebook, la solidaridad de la comunidad y la esperanza de que alguien, en algún lugar, los haya visto.

Si usted reconoce a Daniel Lázaro González Horopesa en las zonas de Little Havana en Miami, o ha visto a Miguel Sosa en el municipio Playa de La Habana, o en La Habana o en provincia, por favor comparta esta información. A veces un post compartido es lo único que separa a una familia de saber que su ser querido sigue con vida.

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