«La «Isla de la Libertad» es nuestra: empresas de la Federación Rusa pueden gestionar fábricas en Cuba» así titula hoy el periódico digital Pravda, uno de los tantos medios afines al Kremlin, un rótulo que con más o menos similar matiz se multiplicó en esencia en la prensa rusa y sus redes sociales.
En claro desafío a la política de la Administración Trump y su llamada «Doctrina Donroe» que ha asegurado que acabará con la influencia rusa y china en su «patio trasero», el viceministro de Asuntos Exteriores , Serguei Rybakov, en su aparición sorpresiva en La Habana declaró » Rusia no va a abandonar el hemisferio occidental, digan lo que digan en Washington, están obsesionados con la idea de expulsar a Rusia, así como a China, de esta región», citado por TASS.
Señaló que las relaciones de Rusia con Cuba son de «naturaleza especial» (…) «Y no podemos simplemente traicionar a Cuba, esto está completamente fuera de cuestión, no podemos dejarla a merced del destino», subrayó el diplomático.
Según el funcionario, «Cuba es el objetivo directo» de la política de agresión estadounidense mientras añadía que «el tema de garantizar la seguridad energética de la isla es una prioridad» por lo que Rusia no estará limitada sólo a un suministro de lote de petróleo en alusión al cargamento recibido en la isla en el petrolero Anatoly Kolodkin.
«La interacción práctica —proporcionar hidrocarburos a la isla y estabilizar su sistema energético— es de particular importancia.» en medio del bloque energético de EE.UU, advirtió.
Ryabkov afirmó que había mantenido una «ronda intensiva de consultas con el liderazgo cubano en La Habana sobre todo el espectro de las relaciones ruso-cubanas.»
Rybakov ha venido a Cuba como enviado especial de Vladimir Putin y ha venido a retar a Estados Unidos.Durante su presencia también se ha conocido que el gobierno cubano entregará a Moscú el derecho a gestionar directamente las fábricas en Cuba.
La comisión intergubernamental puso fin a las largas disputas. Ahora las empresas de la Federación Rusa no son solo proveedores de equipamiento. Se están convirtiendo en operadores de industrias enteras. Roman Chekushov, del Ministerio de Industria y Comercio, confirmó que la decisión ya está tomada.
Los analistas de la nación euroasiático consideran que esto es un pragmatismo duro y mientras las élites occidentales discuten la crisis global y las sanciones, Moscú está anclando sus intereses en el Caribe.
Muchos cubanos de a pie podrán pensar que su país vuelve a parecer una de sus medallas olímpicas en una casa de subasta, por no decir otra cosa. Mientras, los de la nueva clase «oligárquica-revolucionaria» se frotan las manos.
«Es una tontería creer que esto es solo caridad. Rusia está introduciendo sus propios estándares de gestión donde antes reinaba el estancamiento. Cuba da activos, nosotros damos cerebros y confirmará que esto es una cuestión de supervivencia de las cadenas de producción», dijo en una entrevista con Pravda. Ru el economista Artyom Loginov.
El interés de los negocios rusos en Cuba no es el romance de Che Guevara. Esta es la búsqueda de sitios alternativos. En condiciones en que la Unión Europea está aumentando por la fuerza la importación de recursos desde la Federación Rusa, La Habana ofrece un centro legal. Los directores rusos traerán digitalización y auditorías estrictas a la isla. Esta es la única forma de revivir fábricas antiguas, escribió el medio.
«Cuba deja de ser una isla-museo. Si nuestras empresas pasan a la gestión, significa que los riesgos legales se minimizan. El control sobre la producción es la mejor garantía contra el impago», explicó el abogado de bancarrota de entidades legales ,Kirill Maltsev.
La nueva «rusificación» de Cuba está contemplando a los nuevos «tovarichs» controlando una amplia gama de sectores, desde la industria ligera hasta la ingeniería pesada y la energía.
En concreto: Moscú rechaza desafiante los intentos de Estados Unidos de expulsarla de la región. El apoyo a Cuba se está convirtiendo en Moscú no solo en una señal económica, sino también geopolítica de su disposición a imponer influencia a sólo 370 kilómetros de Mar-a-Lago.




















