Desde Miami, el eco de las cazuelas golpeando en la oscuridad de la Isla ha llegado con fuerza al Capitolio. La congresista cubanoamericana María Elvira Salazar no ha tardado en alzar la voz ante la nueva ola de protestas que sacude a Cuba, lanzando una advertencia que resuena como un ultimátum para el Palacio de la Revolución: ni una sola mano levantada contra quienes piden un cambio.
A través de un video cargado de tensión compartido en sus redes sociales, la legisladora republicana dejó claro que el clamor del pueblo cubano tiene testigos directos al otro lado del Estrecho de la Florida. «Cuba está en la calle pidiendo libertad. A la dictadura: ¡ni un abuso más contra el pueblo cubano!», sentenció Salazar en su cuenta de Facebook.
En la grabación, se ve a una Salazar visiblemente atenta a su teléfono, desde donde se filtraba el estruendo metálico de las protestas que marcaron la noche del viernes. Para la congresista, el derecho a la manifestación es inalienable y el mensaje de los ciudadanos es inequívoco.
«Este es el pueblo de Cuba, los estamos escuchando, los cacerolazos… ya mismo en La Habana, ya sea en Matanzas, en toda la Isla», explicó mientras mostraba las imágenes de la insurrección pacífica. «La gente está gritando libertad, abajo el comunismo. Los estamos escuchando desde aquí, desde Miami», añadió con énfasis.
Lo más contundente de su intervención fue el recordatorio de quiénes están monitoreando la situación desde la capital estadounidense. Salazar fue enfática al señalar que la administración de Donald Trump no es ajena a lo que ocurre en barrios como Marianao o La Habana Vieja.
«Le decimos al régimen: no se vayan a meter en contra de ellos, ellos tienen derecho a salir a las calles y a decir lo que quieran», advirtió la política, para luego subir el tono de la amenaza política: «Nosotros aquí en los Estados Unidos los estamos mirando. El gobierno federal, ya ustedes saben, el presidente Trump. Cuidado, no toquen a los cubanos».
Mientras en Miami se daban estas declaraciones, en Cuba el mapa de la protesta se extendía a pesar de los cortes de luz. Los reportes ciudadanos y los videos virales confirmaron focos de tensión en: La Habana: Especialmente en zonas de La Habana Vieja y Marianao y Matanzas: Con reportes específicos en el municipio de Jagüey Grande.
En la mayoría de estos puntos, el escenario fue el mismo: calles sumidas en la penumbra por los apagones crónicos, donde solo el sonido de las cucharas contra el metal rompía el silencio, exigiendo soluciones a una crisis que ya parece no tener techo.


















