Salen a la luz más detalles sobre cubana asesinada en Santa Clara. Vecinos y familiares de la joven están consternados

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La ciudad de Santa Clara continúa marcada por la conmoción tras el asesinato de Yaimee Carrazana Herrera, una joven madre de dos hijos que murió luego de ser atacada con arma blanca en las inmediaciones del Bosque Martiano, en el tramo cercano a la Plaza del Che. Aunque los primeros reportes circularon en redes sociales, lo que ha seguido en las horas posteriores es un aluvión de testimonios de vecinos, familiares y personas que aseguran haberla conocido, configurando una escena de dolor colectivo difícil de ignorar. Pero no solo eso.

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Según versiones compartidas en plataformas digitales, el ataque ocurrió cuando la víctima se dirigía a su centro de trabajo. Algunos comentarios ubican el hecho “detrás del Bosque Martiano”, “frente al caserío de Gran Panel” o “cerca de la avenida de la Plaza del Che”, puntos que se repiten en distintas intervenciones de usuarios que dicen residir en la zona. Ángel Santana Brito señaló que el suceso ocurrió frente a donde él vive y que, según lo que se comentaba en el barrio, el móvil habría sido una “supuesta traición”, un comentario muy «varonil» que refleja la visión machista sobre un fenómeno que ciertamente no merece este tipo de «aclaraciones» ni «comentarios».

Esa versión no ha sido confirmada por autoridades, pero refleja cómo la información circula de boca en boca en una ciudad donde los espacios comunitarios están estrechamente conectados. Y cómo se tergiversa.

Sí se conoce que la joven tenía una nueva relación. Un joven identificado como Carlos Camaraza.

Así lo confirmó a Cuballama Noticias Evelio González, residente en la ciudad de Santa Clara. Evelio, confirmó además que la joven había ya roto todo vínculo con su victimario, de quien dijo «era (es) un abusador con todas las de la ley.

«Fueron varias las agresiones. En una ocasión trató de ahorcarla,» señaló Evelio, confirmándose así un comentario dejado por Yuni Gutiérrez en la publicación de Niover Licea. Según Yuni, el presunto feminicida habría intentado ahorcar a la víctima con anterioridad y que incluso habría existido una denuncia previa. Según su versión, familiares del hombre habrían ofrecido dinero para que la joven retirara la acusación, pero ella no lo hizo. Al parecer, y esto nuestra fuente no pudo confirmarlo, los padres habrían pagado una fianza para que su agresor, identificado como Yonel Jaramillo, saliese bajo fianza.

Estas afirmaciones no cuentan con confirmación oficial hasta el momento, pero fueron replicadas y comentadas ampliamente, reforzando la percepción de que el ataque pudo haber estado precedido por antecedentes de violencia.

El comentario de Carlos Camaraza, quien se identificó como pareja actual de la víctima, añadió otro elemento de tensión. En medio de la discusión pública, escribió: “Llamen a la policía… lo tienen medio localizado por Santo Domingo”. Su mensaje, que parecía un llamado urgente en tiempo real, mostró que en las primeras horas tras el crimen existía una búsqueda activa del presunto responsable, aunque siguiendo el hilo de los comentarios se pudo conocer que ya habría sido capturado en la localidad de Cifuentes.

Elisdaimy Gutiérrez Chiqui aportó detalles que estremecieron aún más a quienes seguían la conversación. Afirmó que la agresión fue cometida por la expareja de la joven y que recibió múltiples puñaladas. También mencionó —aunque aclaró no tener confirmación absoluta de todos los datos— que parte de la escena ocurrió delante de uno de los hijos menores de la víctima, a quien ella llevaba a la escuela.

En el Hospital Arnaldo Milián Castro, donde fue trasladada la joven, también surgieron relatos. Ani Crespo escribió que se encontraba en el centro asistencial cuando llegó “una joven apuñalada en las costillas”, en estado crítico pero con vida. Añadió que escuchó que la herida era profunda. Por su parte, otra persona afirmó igualmente haber estado en el hospital en el momento del ingreso y señaló que allí se comentaba que la víctima tenía alrededor de 30 años. Ambos testimonios coinciden en que la mujer fue atendida de urgencia antes de que finalmente falleciera debido a la gravedad de las lesiones y parecen diferir de otro comentario visto en la publicación de Niover donde se decía que «la había degollado».

Entre los mensajes que más peso emocional han tenido está el de Nay Rivero, quien intervino inicialmente en medio de la discusión sobre si el hecho debe catalogarse como feminicidio o asesinato. Su comentario, lejos de centrarse en la terminología, introdujo un testimonio personal. Relató que ella misma sobrevivió a un intento de asesinato por parte de su expareja después de cuatro meses de separación. “Me dio 20 puñaladas”, escribió, y afirmó que estuvo clínicamente muerta durante tres minutos. Según su relato, el agresor no aceptaba el fin de la relación y la vigilaba. Su intervención no solo intensificó el debate, sino que colocó sobre la mesa la repetición de patrones de violencia previa en relaciones de pareja que escalan hasta extremos fatales.

A la par del dolor, otros dos detalles llaman la atención. Uno es que el agresor, a pesar de ya no tener una relación con la víctima, conservaba como foto de perfil en Facebook, una donde se le ve, junto a ella, en actitud «de pareja».

El otro detalle es un debate terminológico surgido, que también ocupó espacio. Algunos usuarios defendieron el uso del término “feminicidio”, mientras otros insistieron en diferenciarlo de “asesinato” o “crimen pasional”. La discusión incluyó referencias a definiciones jurídicas y académicas, e incluso acusaciones cruzadas sobre el uso político del lenguaje. Otro incluso reforzó la idea – errónea a rajatabla – de que noo debe existir el término de feminicidio por cuanto no existe el de «masculinicidio». Es importante resaltar que las opiniones que intentaban rebajar el término, usado abrumadoramente en la mayoría de las sociedades avanzadas de este mundo, y a la cual la cubana no pertenece, fueron proferidas por hombres, que al revisársele su perfil personal no muestran ningún «doctorado» precisamente. Uno de ellos, identificado en redes como Leo DV, calificó el debate como «pseudo femininismo».

Sin embargo, más allá del concepto, la mayoría de los comentarios convergían en una idea central: una mujer joven había perdido la vida y dos menores quedaban sin madre.

Vecinas afirmaron que “era buena persona”, que la conocían desde niña o que vivía cerca. Madres confirmaron que su hija comparte aula con uno de los hijos de la víctima. Familiares la mencionaron por su nombre. La escena que emerge de los testimonios no es la de un caso anónimo, sino la de una mujer integrada en su comunidad, con vínculos cotidianos que ahora se traducen en duelo público.

Hasta el momento, la información oficial sobre el caso no ha sido ampliada de forma detallada por las autoridades. Lo que se conoce proviene en gran medida de publicaciones ciudadanas y testimonios en redes sociales. Sin embargo, el volumen y la intensidad de las reacciones muestran que el impacto trasciende el hecho policial.

En Santa Clara, la sensación dominante es de consternación y estupor. No solo por la violencia del ataque, sino por la posibilidad —aún no confirmada oficialmente— de antecedentes previos que pudieron haber sido advertencias. Mientras la investigación continúa, el nombre de Yaimee Carrazana Herrera circula en los espacios digitales acompañado de mensajes de dolor, exigencias de justicia y preguntas que la comunidad todavía no logra responder.

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