El béisbol cubano vive una de sus rachas más sombrías. En apenas diez días, la muerte de cuatro figuras vinculadas a la Serie Nacional —incluyendo a los jóvenes Reinaldo Jhon Lovell y Danny Miranda— ha dejado al país en estado de shock. Entre infartos repentinos y precariedades en los últimos adioses, analizamos si estamos ante un luto sin precedentes en la historia del deporte en la isla.
Una nueva catarsis de Reinier González reaviva la polémica: calificó la Serie Nacional como la peor del Caribe y criticó el manejo del pitcheo, en una línea similar a sus estallidos previos que ya habían generado consecuencias mediáticas.
Una publicación en Facebook de Luis Felipe Carballosa Martínez activó una ola de mensajes de apoyo para Ómar Lucero, uno de los árbitros más recordados del béisbol cubano. Mientras se multiplican las muestras de cariño, no existe hasta ahora un parte médico oficial que detalle su evolución.
El expelotero Pedro Arozarena, uno de los bateadores más sólidos de los equipos Habana en los años 90 y 2000, falleció a los 54 años. Integrante del equipo Cuba juvenil y figura clave en la ofensiva de los Vaqueros, su muerte ha generado numerosas reacciones en el béisbol cubano.
Dos figuras vinculadas al deporte y el béisbol en Cuba, uno desde la narración deportiva, otra desde el apoyo cercano a su esposo, un pelotero, fallecen en la isla.