La pregunta clave es si su muerte será un punto de inflexión en la política estadounidense hacia Cuba o si, como ha ocurrido en los últimos años, la retórica sobre una transición democrática seguirá sin traducirse en cambios concretos. Por ahora, lo cierto es que Lincoln Díaz-Balart deja un legado que seguirá influyendo en la relación entre Washington y La Habana por mucho tiempo.
Con la muerte de Escarrer y el regreso de Trump, La Habana se queda sin salvavidas visibles, obligada a nadar en aguas turbulentas con un barco que hace agua por todos lados.
La posible designación de Marco Rubio como Secretario de Estado augura una política exterior estadounidense más dura y exigente hacia Cuba, enfocada en la promoción de la democracia y el respeto a los derechos humanos, y menos inclinada a concesiones sin condiciones previas.
Este récord en donaciones refleja la continua solidaridad de la sociedad civil estadounidense con el pueblo cubano, incluso en medio de una crisis económica agravada por factores internos de la isla
"A partir del lunes, la Embajada de EE.UU. en La Habana ampliará sus servicios de visas para facilitar los intercambios culturales y educativos entre los dos países," señala la periodista Nora Gámez citando a un funcionario del Departamento de Estado que ofreció declaraciones al medio.