El colapso del sistema eléctrico en Cuba ha detonado una ola de descontento que suma cinco noches consecutivas de protestas en la capital. Barrios emblemáticos como Marianao, El Vedado y Miramar se han convertido en focos de resistencia donde el sonido de las cacerolas desafía la oscuridad y la vigilancia policial.
En las imágenes compartidas por el corresponsal de CNN Patrick Oppman se ve a varios estudiantes sentados en la histórica plaza a modo de protesta, una situación marcada por los apagones, la falta de transporte y el aumento en el precio del acceso a internet, lo que ha llevado a los estudiantes a esta crisis en la preparación universitaria.
Tras las protestas en Baire, vecinos denuncian detenciones, citaciones, vigilancia y cortes de internet, mientras el discurso oficial habla de “intercambio”.
Las actuales protestas estudiantiles evocan el papel histórico de las universidades cubanas en movimientos sociales. Desde las luchas contra la dictadura de Gerardo Machado en la década de 1930, hasta las movilizaciones prerrevolucionarias, el estudiantado ha sido un actor clave en la búsqueda de cambios sociales y políticos en la isla.
Este fin de semana se registraron protestas en Cuba durante la noche del viernes 23 de mayo y la madrugada del sábado 24, en la ciudad de Bayamo, provincia de Granma, y en Cienfuegos, según reportes en redes sociales.
El encarcelamiento de Mayelín Rodríguez Prado parece tener un propósito ejemplarizante, destinado a disuadir a otros ciudadanos de utilizar las redes sociales para visibilizar abusos y protestas. En un contexto donde el acceso a información está estrictamente controlado por el gobierno, filmar manifestaciones es percibido como un desafío directo a la autoridad estatal.
La reconocida psicóloga y profesora cubana, Carolina de la Torre, publicó un contundente mensaje en contra de la represión a los manifestantes en las...
La protesta, como sucede en la gran mayoría de los países civilizados, se está convirtiendo en Cuba en la manera que tienen los ciudadanos de exigir sus derechos y de manifestar su malestar al gobierno, que más temprano que tarde tendrá que asimilar porque, sin duda, no puede llevar a casi todo un país tras las rejas.