"Si me llega, me llegó, pero no va a ser con debilidad, no va a ser con cobardía, va a ser peleando": así respondió Miguel Díaz-Canel al ser consultado sobre los riesgos personales de un eventual choque con Washington, en una entrevista con Folha de S.Paulo en la que también defendió las reformas económicas cubanas y negó que se avecine un colapso.
Trump prometió que Cuba sería su siguiente objetivo después de Irán. Lo dijo en marzo en la Casa Blanca, lo repitió en Miami Beach en el FII Summit y lo volvió a decir en abril. Esta semana firmó el acuerdo con Irán, llegó al G7 en Francia — y la conversación giró hacia Ucrania. Cuba sigue esperando. Como el anillo de Jennifer Lopez.
No es un ejercicio rutinario. Un portaaviones, dos buques de guerra, drones y 2,500 marines. EE.UU. puso músculo militar en las aguas del Caribe, y La Habana lo sabe.
El ultimátum de Trump reabre el debate sobre qué exigiría Washington a La Habana: elecciones y presos políticos aparecen como condiciones centrales, pero improbables.
Invitado como parte de la delegación saudí, el jugador de Al Nassr y ex estrella del Real Madrid, apareció de esmoquin negro, acompañado de Georgina Rodríguez, y fue situado en las primeras filas de la sala, muy cerca de la mesa presidencial, señala el diario español El País.
Con un Israel fortalecido militarmente y un Trump decidido a proyectar la fuerza que a cada rato los Estados Unidos necesita demostrar al mundo, el riesgo de una guerra a gran escala es más alto que nunca.