Trump prometió que Cuba sería su siguiente objetivo después de Irán. Lo dijo en marzo en la Casa Blanca, lo repitió en Miami Beach en el FII Summit y lo volvió a decir en abril. Esta semana firmó el acuerdo con Irán, llegó al G7 en Francia — y la conversación giró hacia Ucrania. Cuba sigue esperando. Como el anillo de Jennifer Lopez.
No es un ejercicio rutinario. Un portaaviones, dos buques de guerra, drones y 2,500 marines. EE.UU. puso músculo militar en las aguas del Caribe, y La Habana lo sabe.
El ultimátum de Trump reabre el debate sobre qué exigiría Washington a La Habana: elecciones y presos políticos aparecen como condiciones centrales, pero improbables.
Invitado como parte de la delegación saudí, el jugador de Al Nassr y ex estrella del Real Madrid, apareció de esmoquin negro, acompañado de Georgina Rodríguez, y fue situado en las primeras filas de la sala, muy cerca de la mesa presidencial, señala el diario español El País.
Con un Israel fortalecido militarmente y un Trump decidido a proyectar la fuerza que a cada rato los Estados Unidos necesita demostrar al mundo, el riesgo de una guerra a gran escala es más alto que nunca.