María Elvira Salazar elogió a Fernando Mendoza tras su histórico triunfo con Indiana y el Trofeo Heisman 2025, destacándolo como símbolo del sueño cubanoamericano.
El Miami Herald dedicó un editorial a la congresista María Elvira Salazar por criticar la nueva ofensiva migratoria de Donald Trump, una pausa generalizada de solicitudes de asilo, residencia y ciudadanía que ya está afectando a inmigrantes legales en el sur de Florida. Aunque el diario reconoce su postura como valiente dentro del Partido Republicano, cuestiona el silencio de otros dirigentes locales, especialmente cuando las medidas están interrumpiendo naturalizaciones y detenciones sin antecedentes. El editorial concluye que, en una comunidad levantada por inmigrantes, más voces republicanas deberían alzarse.
En medio del nuevo endurecimiento migratorio de la administración Trump, la única voz cubanoamericana de Miami-Dade que ha salido públicamente a cuestionar la política y defender a sus electores es María Elvira Salazar. Mientras Marco Rubio, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez optan por comunicados genéricos o silencios estratégicos, Salazar asume el costo político de denunciar lo que considera un castigo colectivo contra comunidades que ya viven en un limbo legal.
Con Jorge Javier Rodríguez Cabrera en libertad, sin claridad sobre su futuro migratorio inmediato y con una congresista presionando públicamente al Departamento de Seguridad Nacional, el expediente del amigo de El Cangrejo deja de ser un simple caso de asilo y se convierte en símbolo de una batalla más amplia: quién merece realmente la protección de Estados Unidos y quién está aprovechando las grietas del sistema.
Los efectos combinados, a tenor de lo que pueda decir ella, dibujan un panorama inquietante. Por un lado, la economía se resiente en sectores que dependen de la mano de obra inmigrante. Por otro, la imagen del país como destino abierto y atractivo se erosiona en el escenario global. Entre tanto, voces como la de Salazar insisten en que no se puede seguir ignorando el aporte de quienes trabajan en silencio para sostener la vida cotidiana.
Este viernes la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos autorizó al gobierno del presidente Donald Trump a revocar el estatus legal de 532,000 migrantes provenientes de Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela.
Mientras se esperan futuras acciones en tribunales inferiores, miles de familias venezolanas enfrentan un futuro incierto. En ciudades como Doral y Miami, donde la comunidad venezolana ha florecido con negocios, iglesias y escuelas, la posibilidad de deportaciones masivas ha generado un clima de miedo, tristeza y desilusión.
“Me llena de orgullo anunciar que todas las jóvenes con I-220A detenidas en marzo, cuyos familiares se comunicaron conmigo, han sido liberadas. Desde que supe de estos casos, mantuve una comunicación constante con ICE”, confirmó la política estadounidense de origen cubano.
La Ley de Dignidad propuesta por Salazar indica entre otros temas crear un sistema sólido para reforzar la seguridad fronteriza, adoptar políticas migratorias que ayuden a las familias a permanecer unidas, y apoyar las contribuciones de los inmigrantes al crecimiento de la economía estadounidense y de su fuerza laboral.