En medio de una crisis energética sin precedentes y apagones interminables, el Gobierno Vasco aprueba una controvertida subvención de 250,000 euros para el desarrollo de La Habana.
Cuba libera el precio del combustible en dólares a partir del 15 de mayo mientras apuesta por una tecnología de termoconversión para refinar su propio crudo. El régimen culpa a Washington; los cubanos pagan la cuenta.
El barco giró. No hay comunicado oficial, no hay explicación, no hay fecha de sustituto. En Cuba eso solo puede significar una cosa: más horas sin luz.
El presidente Donald Trump declaró que EE.UU. no tendrá problemas para ayudar a Cuba, que enfrenta una crisis humanitaria. La presión sobre La Habana se intensifica.
Sherritt International ha decidido no disolver su empresa conjunta en Cuba, lo que podría influir en la economía local. Esta decisión se produce en un contexto de incertidumbre económica.
Cuba enfrenta una crisis sostenida marcada por apagones, escasez de alimentos y deterioro de servicios básicos, mientras el gobierno atribuye el escenario a la presión de Estados Unidos. En paralelo, el país aparece como referencia en análisis geopolíticos sobre estrategias de desgaste económico aplicables a otros escenarios como Irán, en un contexto donde se cruzan tensiones internas y externas.
La UNE proyectó para este martes un déficit de 1,990 MW que dejará sin electricidad al 61% del país en el horario pico. En La Habana los apagones superaron las 18 horas; en otras provincias, las 20 horas consecutivas. Una grave avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras amenaza con empeorar la crisis energética en Cuba, donde los apagones ya superan las 20 horas diarias en varias provincias. La Unión Eléctrica mantiene proyecciones críticas mientras crece el temor a un nuevo colapso del sistema.
La crisis energética y el desplome del turismo empujan a miles de cubanos al límite. Entre apagones, hambre y desempleo, una frase se repite: hay que irse.