Desde el exilio forzado, Tan se mantiene activo en redes sociales relatando su travesía y reportando sobre la vida en Camagüey, incluidas las constantes interrupciones eléctricas. Guarda como amuleto la camiseta que lo acompañó durante todo el viaje, símbolo de resistencia y de la ayuda de familiares y amigos.
La basura se acumula, el agua no tiene por dónde ir, y las alcantarillas colapsan ante cualquier precipitación, por mínima que sea. Lo peor: muchos residuos ni siquiera salen de la ciudad, y terminan arrastrando mosquitos, enfermedades, roedores y desesperanza a cada esquina.