Las recientes revelaciones sobre preparativos militares estadounidenses relacionados con Cuba no significarían necesariamente que Washington esté a punto de lanzar una operación contra la Isla. Para el experto en seguridad nacional Brian Fonseca, las filtraciones podrían formar parte de una estrategia de presión sobre el gobierno cubano y, al mismo tiempo, enviar un mensaje político dentro de Estados Unidos.
Fonseca, vicepresidente académico de Investigación en Defensa y Seguridad Nacional de la Universidad Internacional de Florida (FIU), considera relevante el tipo de unidades que aparecen en los planes conocidos hasta ahora. En lugar de fuerzas destinadas exclusivamente a una ofensiva, se mencionan capacidades de logística, ingeniería, atención médica y policía militar.
¿Qué significan las unidades que está evaluando EE.UU.?
La polémica aumentó después de conocerse que la Reserva del Ejército estadounidense está estudiando la disponibilidad de varias unidades que podrían ser requeridas por el Comando Sur en un plazo de entre 90 y 120 días. Cuballama informó anteriormente que entre ellas figuran policía militar, ingenieros, personal médico y unidades logísticas.
Hasta ahora no se ha hecho pública ninguna orden de despliegue y el documento militar conocido tampoco identifica a Cuba por su nombre. Funcionarios estadounidenses vinculados al asunto han relacionado, sin embargo, esa planificación con los escenarios que Washington estudia alrededor de la Isla.
Para Fonseca, precisamente la naturaleza de esas unidades ofrece una pista importante. El experto señaló que los recursos mencionados podrían servir para apoyar algún tipo de respuesta humanitaria o intervención, actividades que exigirían médicos, ingenieros, transporte, seguridad y capacidad para mantener operaciones sobre el terreno.
Presión sobre La Habana, pero también un mensaje político en Florida
La interpretación del especialista va más allá de la cuestión puramente militar. A su juicio, hacer llegar al público información sobre estos preparativos también puede aumentar la presión sobre las autoridades cubanas para que realicen concesiones, mientras Washington mantiene abiertas otras vías.
Fonseca cree además que existe un componente político interno en Estados Unidos, especialmente a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre. Una parte importante del electorado cubanoamericano del sur de Florida sigue con atención cualquier señal de cambio en la política estadounidense hacia la Isla, por lo que estas informaciones también contribuyen a alimentar expectativas sobre los próximos pasos de la administración.
El propio Donald Trump rebajó pocos días después la posibilidad de una salida militar. El presidente estadounidense afirmó que espera alcanzar un acuerdo con Cuba sin necesidad de intervención militar y aseguró que, en su opinión, Washington y La Habana terminarán llegando a algún tipo de entendimiento.
La postura encaja con otras señales aparentemente contradictorias enviadas desde Washington durante septiembre. Trump había dicho días antes que Estados Unidos “ayudará a Cuba”, mientras funcionarios de su administración han combinado llamados a cambios políticos en la Isla con contactos diplomáticos y un endurecimiento de la presión económica.
La Habana también eleva el tono
El gobierno cubano, por su parte, ha reaccionado con dureza ante las noticias sobre una posible planificación militar estadounidense. Miguel Díaz-Canel llegó a afirmar este mes que los cubanos resistirían una eventual invasión “hasta la última gota de sangre”, mientras otros altos funcionarios han denunciado públicamente lo que consideran amenazas de Washington.
Las nuevas filtraciones tampoco aparecen de manera aislada. Durante los últimos meses han trascendido distintos ejercicios de planificación y análisis de escenarios relacionados con Cuba, aunque en ninguno de los casos conocidos se ha confirmado públicamente una decisión presidencial de ejecutar una operación militar.
La lectura de Fonseca introduce así un matiz importante en medio de las especulaciones: planificar escenarios militares no equivale a haber decidido llevarlos a cabo. En este momento, las señales conocidas apuntan a que Washington quiere mantener abiertas varias opciones mientras aumenta la presión sobre La Habana, pero no existe una orden pública que permita afirmar que una intervención militar sea inminente.

