Sandro Castro se tira con la guagua andando en entrevista con la CNN

Havana
muy nuboso
29.2 ° C
29.2 °
29.2 °
58 %
7.2kmh
75 %
Mar
29 °
Mié
28 °
Jue
29 °
Vie
27 °
Sáb
28 °

Sandro Castro volvió a ponerse en el centro de la conversación pública cubana y el debate en las redes, después de dar una entrevista a la cadena de noticias CNN en la que dijo varias cosas que, pronunciadas por casi cualquier otro cubano dentro de la isla, habrían activado una reacción mucho más dura del aparato represivo.

En esa conversación con Patrick Oppmann, el nieto de Fidel Castro afirmó que “la mayoría de los cubanos quieren capitalismo, no comunismo”, criticó la gestión de Miguel Díaz-Canel y sostuvo además que vive sin privilegios. Esas frases bastaron para encender las redes y disparar un contraste que lleva horas repitiéndose en Facebook, Instagram y medios independientes: si eso lo dice un muchacho cualquiera de La Habana, Santiago o Camagüey, probablemente no termina dando una entrevista internacional desde su casa.

Dijo que él también, como empresario, enfrenta dificultades, porque a veces no hay luz, no hay agua, o no llega la mercancía y que en eso el apellido, del cual dijo sentirse orgulloso, no le brinda ninguna ayuda.

«Yo soy un cubano más,» dijo, aunque las imágenes de la entrevista se encargan de desmentirlo, ya que si bien la entrevista se desarrolló bajo un apagón en el barrio de Nuevo Vedado donde Sandro vive, en su casa —a saber cómo la adquirió— había corriente eléctrica, ya que cuenta con un generador. Y no uno sencillo, pues se aprecia es suficientemente potente para darle corriente a un refrigerador de dos puertas y a un split que según se puede apreciar, permaneció encendido durante toda la entrevista.

El split permaneció encendido durante la entrevista. Sin dudas el generador que tiene Sandro Castro es bastante potente.

El nieto de Fidel dijo que la cosa está dura y que hay que luchar, mientras el corresponsal de CNN le hacía la pala a su austeridad diciendo que el apartamento tenía partes en la pared donde necesitaba pintura y que el refrigerador estaba «casi vacío». ¿Vacío?

El corresponsal de CNN en Cuba, Patrick Oppman, no sabe lo que es un refrigerador vacío al parecer.

La diferencia, sin embargo, tiene una vuelta adicional, y esa es la parte que alimentó todavía más el debate. Y es que el propio Sandro dijo a CNN que sí fue citado antes por la Seguridad del Estado a raíz de sus videos satíricos y sus críticas al sistema.

Según esa versión, salió con una advertencia y negó que su apellido —entiéndase su abuelo o su tío—hubiera influido en el desenlace. También dijo que no hubo medidas más severas porque, a su juicio, nunca había llamado a la violencia ni al cambio de régimen.

Pero… ¿a qué videos y comentarios se refiere? Se refiere a publicaciones previas de él, donde mezcla bromas sobre Trump, Cuba, “cristach” y supuestos guiños políticos.

En esas cajas de comentarios hay de todo: gente que lo toma como payasada, otros que lo celebran como sarcasmo, y muchos que vuelven sobre el mismo punto, el de siempre: cualquier cubano sin esa sangre habría terminado con otro trato.

Sin embargo, el comentario en las redes es el siguiente: en Cuba hay jóvenes presos o asediados por muchísimo menos de lo que ha dicho o hecho Sandro con anterioridad, y no salen de una citación con una advertencia amable ni conservan después el mismo margen para seguir publicando burlas, ironías y mensajes ambiguos sobre el poder.

En Facebook, la incredulidad fue visible. En un post que reprodujo frases de la entrevista, uno de los comentarios más compartidos resumía la sospecha de muchos usuarios: “No es posible que sea cierto que a este le permitan tantas cosas, por mucho menos que eso le arman un expediente a cualquiera”.

Otros apuntan al hecho de que Sandro intentó ante CNN vender la imagen de un inconforme sin privilegios, un “cubano más” que también padece carencias, enseña un apartamento sin pintar y una nevera casi vacía, y se presenta como alguien tocado por la crisis igual que el resto.

Sin embargo, esa narrativa choca con dos cosas al mismo tiempo: con su apellido y con su propio personaje público, construido durante años entre videos provocadores, alcohol, poses de heredero irreverente y una visibilidad que no está al alcance del cubano común.

Por eso la entrevista no se leyó solo como una rareza mediática. Se leyó como otra prueba de que en Cuba no basta con mirar lo que se dice: hay que mirar quién lo dice, desde dónde lo dice y qué le pasa después.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

¿Quieres reportar algo?

Envía tu información a: [email protected]

Lo más leído

Quizás te interese

¡RECARGA X 6 + Internet Nocturno!RECARGAR
+