Dos crímenes de violencia machista, feminicidios, sacudieron en cuestión de días al municipio de San Juan y Martínez, en Pinar del Río, y dejaron al descubierto, una vez más, el choque frontal entre los reportes ciudadanos, la verificación de medios independientes y la versión oficial que intenta negar, diluir o reordenar los hechos.
Las víctimas fueron identificadas como Yanicel Valdés y Mileidys Dueñas Pérez. Ambas habían sido reportadas inicialmente como desaparecidas por sus familiares. Días después, sus cuerpos fueron hallados sin vida. Los casos fueron dados a conocer por la página Nio reportando un crimen, que fue la primera en difundir los hechos. Luego, supuestamente, CubaNet Noticias los confirmó de manera independiente a partir de fuentes locales.
En el caso de Yanicel Valdés, conocida en su comunidad como “La rusa”, los primeros reportes señalan que fue asesinada por su pareja sentimental, desmembrada y enterrada en un basurero de San Juan y Martínez.
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Pocos días después se conoció el asesinato de Mileidys Dueñas Pérez, presuntamente a manos de su expareja, Lorenzo Eduardo García Castro. El crimen habría ocurrido en las afueras de la comunidad conocida como Obeso. También ella había sido reportada como desaparecida antes de que se encontrara su cuerpo.
El perfil de Facebook “De Pinar Soy”, identificado por numerosos usuarios como administrado por el Ministerio del Interior, confirmó uno de los crímenes —el de Mileidys— y aseguró que el agresor se encuentra detenido y que confesó los hechos.
Sin embargo, en una publicación posterior negó categóricamente la existencia del otro caso y calificó como “noticias falsas” los reportes sobre una mujer desmembrada en San Juan y Martínez.
Según esa página, es “falso” que se haya encontrado el cuerpo de una mujer conocida como “La rusa” y “falso” que en el municipio se hayan producido tres asesinatos en lo que va de año. También negó que existan investigaciones abiertas por un segundo crimen.
Sin embargo, este hecho se conoce gracias a las publicaciones de su hija, Mirielis Valdés Martínez, quien había denunciado su desaparición en redes sociales. Entonces, ¿cómo es que resulta falso? ¿O es falso lo del desmembramiento? Si solo fuera falso esto último, entonces no es fake news. Una vez más, la comunicación oficial falla, además de ser tardía porque, sale a luz solo y cuando es expuesta por el activismo independiente a partir de reportes ciudadanos.
La reacción en los comentarios del perfil oficialista y «miliciano» fue inmediata y contradictoria. Mientras algunos agradecieron la “aclaración”, decenas de usuarios, la mayoría, —residentes del municipio, vecinos y familiares— afirmaron que los hechos son reales y acusaron a la página de intentar desviar la atención y minimizar lo ocurrido. Otros relataron el impacto emocional que les ha provocado la circulación de versiones opuestas, con familiares en crisis por no saber qué creer.
En paralelo, los observatorios independientes de violencia de género en Cuba volvieron a confirmar que estos casos no son aislados. En las dos primeras semanas de enero, el Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) y el Observatorio de Feminicidios Yo Sí Te Creo en Cuba (YSTCC) verificaron al menos dos feminicidios en el país, además de un intento y otro asesinato por motivos de género.
Durante 2025, ambas plataformas documentaron 48 feminicidios. Desde 2019, han verificado al menos 300, en un contexto marcado por la ausencia de estadísticas oficiales públicas, la falta de una ley integral contra la violencia de género, la inexistencia de refugios y protocolos de protección, y la negativa estatal a tipificar el feminicidio en el Código Penal.
Mientras los colectivos insisten en nombrar el problema por su nombre y en crear mecanismos de prevención y protección, las autoridades continúan sin ofrecer datos transparentes ni reconocer la dimensión real de la violencia machista en la isla. En San Juan y Martínez, como en tantos otros puntos del país, el silencio institucional y la negación oficial vuelven a chocar con la realidad que describen las familias, los vecinos y quienes viven allí.


















