¿Robo a la cara? El Barcelona se marcha de la Champions, pero con las botas puestas

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Barcelona cae ante el Atlético en Champions entre polémicas arbitrales y fuertes críticas al VAR

El FC Barcelona quedó eliminado de la Champions League tras perder la eliminatoria ante el Atlético de Madrid (3-2 en el global), pese a imponerse 2-1 en el partido de vuelta disputado en el Metropolitano. Más allá del resultado, el encuentro dejó una fuerte controversia por varias decisiones arbitrales y el uso del VAR, que han generado críticas abiertas desde el vestuario azulgrana y reavivado el debate sobre el criterio en este tipo de partidos.

La lectura dentro del Barcelona no fue la de un equipo superado futbolísticamente, sino la de una eliminatoria condicionada por decisiones arbitrales. La agencia Reuters recogió declaraciones del brasileño Raphinha, integrante del FC Barcelona, quien habló abiertamente de “robo” y señaló tanto al árbitro de la vuelta, Clément Turpin, como al de la ida, István Kovács, al considerar que el arbitraje influyó en el desenlace de la serie.

Uno de los puntos que más llamó la atención fue el criterio disciplinario. El Atlético de Madrid terminó el partido sin recibir una sola tarjeta amarilla, un hecho poco habitual en un equipo caracterizado por su intensidad física y su uso recurrente de la falta táctica. Al creador del mediocampo, Pedri, lo aguantaron y le hicieron falta incontables veces solo para evitar que progresase en sus acciones. Raphinha cuestionó directamente este aspecto al señalar que su rival cometió numerosas infracciones sin ser sancionado, mientras que el Barcelona sí fue castigado con una expulsión, la de Eric García tras revisión del VAR.

La jugada más impactante del encuentro fue el choque entre el portero Juan Musso y Fermín López. En las imágenes, se ve que Fermín remata de cabeza a par de metros de distancia del guardameta. El balón impacta en el cuerpo del guardameta y se desvía.

Musso, que venía a tapar la puerta, comienza a levantar la pierna del suelo después que ya el balón le había dado en el abdomen, y no solo levantó la pierna, sino que también giró el pie y terminó impactando con los tacos de frente en el rostro del jugador azulgrana, que quedó sangrando sobre el césped. La acción, sin embargo, no fue revisada por el VAR, lo que generó indignación en el entorno del Barcelona. Aunque analistas arbitrales como Iturralde González consideraron que se trató de una acción fortuita, la crítica principal no se centró únicamente en la decisión final, sino en la ausencia de revisión en una jugada de esa magnitud. Lo más curioso es que, mientras Fermín sangraba en el suelo, en la TV se repetía desde todos los ángulos posibles el gol que Ferrán Torres había anotado par de minutos antes, que ya había sido repetido en su momento desde otros ángulos, dos o tres veces, sin repetir la jugada peligrosa del portero Musso.

Veámosla de dos ángulos distintos.

La regla de la IFAB es clara: una entrada con los tacos por delante que ponga en riesgo la integridad del rival se sanciona como juego peligroso o falta; si además existe contacto, la acción puede considerarse temeraria y conllevar tarjeta amarilla, o de fuerza excesiva, lo que implicaría una expulsión directa.

La valoración de la jugada depende de cómo se produce el contacto. Si el jugador llega limpio al balón y el contacto posterior es inevitable y leve, puede no considerarse falta. En cambio, si llega tarde o sin control, con los tacos por delante y golpea al rival, se sanciona como falta; si esa acción ocurre dentro del área, la consecuencia es penalti. Cuando el impacto se produce con los tacos en una zona alta del cuerpo, como la cara o el pecho, o con una intensidad que compromete claramente la seguridad del oponente, lo habitual es que se interprete como juego brusco grave y se castigue con tarjeta roja directa. Si no hay contacto claro pero la acción genera riesgo, puede señalarse juego peligroso con tiro libre indirecto.

El hecho de que el portero esté dentro de su área o tratando de bloquear un disparo no le concede ningún margen especial. Las Reglas del Juego no juzgan la intención, sino la forma de la acción. Un guardameta puede salir a tapar, lanzarse, usar el cuerpo o las manos, pero debe hacerlo dentro de parámetros seguros.

Así, si el portero llega primero al balón, lo bloquea y el contacto posterior es inevitable y no peligroso, lo normal es que no se señale falta. Pero si llega tarde o sin control y entra con los tacos por delante golpeando al rival, se considera falta, y si ocurre dentro del área, penalti. Si ese contacto se produce con los tacos en una zona sensible o con intensidad peligrosa, la sanción puede ir acompañada de tarjeta, incluso roja directa si la acción compromete la integridad del adversario.

La clave está en distinguir entre bloquear una jugada y exponerse con los tacos. No es lo mismo una acción defensiva controlada que una intervención en la que el jugador, aunque busque el balón, lo hace de una forma que pone en riesgo al rival. Un portero puede intervenir con decisión, pero no puede buscar el balón exponiendo los tacos hacia el contrario si eso implica un peligro claro.

Aplicado a la jugada que se describe, si el portero toca el balón primero y luego hay un contacto leve e inevitable, la acción puede dejarse seguir. Pero si, como señalas, levanta la pierna, gira el pie y acaba impactando con los tacos en la cara del jugador, la jugada entra en el terreno de lo sancionable, independientemente de que estuviera intentando detener un disparo. De ahí surge la polémica: no es una acción completamente objetiva, pero el debate real se centra en si hubo control y naturalidad o si, por el contrario, se produjo una intervención peligrosa que debía haber sido revisada y sancionada.

Otra acción polémica se produjo dentro del área sobre Dani Olmo, quien cayó al suelo en una jugada que el Barcelona reclamó como penalti. ¿Cómo sucedió? Por un contacto con Marcos Llorenteque venía por detrás, quien choca con él con una pierna, apoya sus manos en la espalda de Olmo y lo empuja; mientras que Koke, de frente, extendía su brazo para impedir el paso de Olmo a la vez que una pierna suya desequilibrab ligeramente el poquísimo apoyo que a Olmo le quedaba. El exárbitro César Barrenechea Montero calificó la acción como “borderline”, es decir, una jugada límite que pudo haber sido sancionada. Sin embargo, tampoco fue revisada por el VAR, lo que reforzó la sensación de que las jugadas dudosas no se analizaban con el mismo criterio.

En contraste, la expulsión de Eric García sí contó con intervención del VAR. El defensor fue sancionado por una falta sobre Alexander Sørloth cuando el delantero encaraba portería y Eric venía por detrás ligeramente separado de él. Aunque algunos análisis arbitrales respaldaron la decisión al considerar que se trataba de una ocasión manifiesta de gol y García era el último hombre, desde el entorno del Barcelona se argumenta, viendo las imágenes, que Jules Koundé estaba en posición de disputar la jugada, lo que introduce un elemento de interpretación en la acción. Que fue el que en un inicio tuvo el árbitro —sacar la tarjeta amarilla—, pero fue llamado del VAR para que rectificase. ¿Resultado? Terminó sacando la tarjeta roja.

El debate también alcanzó otras jugadas, como un gol anulado a Ferran Torres en una acción en la que, según el entorno azulgrana, existió una mano previa del defensor que no fue revisada. Aunque esta jugada no ha generado un consenso amplio en el análisis arbitral, se suma a la percepción general de decisiones que, en situaciones dudosas, no favorecieron al Barcelona. Y sí la revisaron para, finalmente, terminar anulando el gol.

Desde las redes se habló del doble rasero para medir las jugadas y estas críticas no son del todo erróneas. En la jugada del posible penalti a Olmo, al árbitro Turpin ni siquiera lo llamaron desde el VAR, donde se encontraba Jérôme Brisard, el árbitro francés “famoso” por no ver, también desde el VAR, un puñetazo que semanas antes le propinó Federico Valverde al defensor del Benfica, Samuel Dahl, en una acción que generó polémica precisamente por la ausencia de revisión y de sanción disciplinaria. Sin embargo, en casi todas las jugadas de dudas que eran favorables al Atlético, sí lo llamaron, según se pudo apreciar en las imágenes.

El malestar azulgrana no se limita a este partido. Según Reuters, el club presentó una queja formal ante la UEFA por una jugada en el encuentro de ida, en la que un balón tocó la mano de un defensor dentro del área sin que se señalara penalti. La UEFA rechazó la protesta calificándola de “inadmisible”, sin entrar a valorar el fondo de la acción.

El técnico Hansi Flick, tras el partido, optó por un tono más moderado tras el encuentro, evitando criticar directamente al arbitraje, aunque en el partido de ida ya había dejado entrever su malestar al afirmar que el VAR estaba “muy concentrado con el Atlético”. Sus palabras reflejan una incomodidad contenida que contrasta con la dureza de las declaraciones de algunos jugadores.

«We fought. We believed. We gave it everything we had. This isn’t the ending we dreamed of, and it hurts more than words can say. Thank you for your support culers!,» escribió Lewandowski en su cuenta de Facebook.

El Barcelona cierra así su participación en la Champions con una sensación que trasciende lo deportivo. La combinación de decisiones arbitrales discutidas, intervenciones selectivas del VAR y una percepción de criterio desigual han dejado un debate abierto que continúa más allá del resultado final.

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