Nunca antes ha habido tanto «marine» en el Caribe dando la bienvenida al nuevo año. Y en estos dos días finales de diciembre de 2025 el Comando Sur de los Estados Unidos anunció que destruyó cinco embarcaciones que asegura traficaban drogas, matando a ocho.
El 31 de diciembre, la Fuerza de Tarea Conjunta «Lanza del Sur» realizó un ataque cinético letal contra dos buques operados por Organizaciones Terroristas Designadas, según comunicado oficial.
De acuerdo a la nota del mando sur que supervisa Suramérica la inteligencia confirmó que los buques transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y participaban en éste. Un total de cinco «narcoterroristas» murieron durante estas acciones: tres en la primera embarcación y dos en la segunda.
El martes 30 de diciembre un video publicado por el ejército en redes sociales el Mando Sur informó que atacó «a tres buques narcotraficantes que viajaban en forma de convoy», que estaban en aguas internacionales, «transitaban por rutas conocidas de narcotráfico y habían transferido narcóticos entre los tres buques antes de los ataques».
Tres de los presuntos traficantes a bordo del primer buque murieron en el primer enfrentamiento mientras que los restantes abandonaron las otras dos embarcaciones, tras saltar por la borda y se distanciaron antes de que los siguientes ataques hundieran sus respectivas lanchas, fue el reporte oficial que añadió que el Mando Sur «notificó inmediatamente a la Guardia Costera de EE. UU. para activar el sistema de Búsqueda y Rescate».
Hasta ahora se desconoce el destino de quienes se lanzaron al agua. Tampoco los militares estadounidenses precisaron dónde se llevaron a cabo estos bombardeos de martes y miércoles, si en el Caribe o el Pacífico Oriental, o en ambos lugares.
Tras este saldo los ataques conocidos contra embarcaciones se elevan a 35 y el número de personas fallecidas a al menos 115 desde principios de septiembre.
La Administración Trump ha afirmado que ejecuta ataques para eliminar el flujo de drogas hacia Estados Unidos, pero funcionarios de su gobierno también han sugerido que forman parte de una campaña de presión destinada a expulsar al mandatario venezolano Nicolás Maduro, a quien vinculan a este ilegal tráfico, acusación que el régimen chavista y sus aliados en la región rechazan.
Estos dos últimos bombardeos se llevaron a cabo luego del anuncio de que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) fue la ejecutora de lo que resultaría el primer ataque militar de Estados Unidos en Venezuela, cuyo objetivo fue un muelle de presuntas narcolanchas, de acuerdo a CNN.
El lunes, al recibir en su residencia de Mar- a- Lago, en Palm Beach, al premier israelí Benjamin Netanyahu, Trump confirmó el ataque terrestre, pero declinó compartir si fue realizado por el ejército estadounidense u otra entidad como la CIA.
Este 31 de diciembre el presidente colombiano Gustavo Petro dijo que se enteró de que el ataque terrestre de Estados Unidos a Venezuela impactó una planta procesadora de cocaína en Maracaibo que, según él, pertenecía al Ejército de Liberación Nacional (ELN).
Según nota de UPI, Petro afirmó en X que el lugar se utilizaba para mezclar pasta de coca con cocaína y lo vinculó directamente con el ELN, el grupo guerrillero colombiano con fuerte presencia en la región de Catatumbo, una zona fronteriza estratégica para el procesamiento de drogas
«Simplemente es el ELN. El ELN, a través de su actividad criminal y su rígida ideología, está permitiendo la invasión de Venezuela», escribió Petro.
Petro también dijo que «muchos barcos alcanzados por misiles» durante el despliegue militar de la administración Trump en el Caribe no transportaban cocaína, sino cannabis.También comentó que únicamente sobre el 5 % de la cocaína producida en Colombia pasa a través de Venezuela.
El gobierno venezolano no ha hecho una alusión ni una declaración oficial contra el confuso ataque terrestre de EE. UU ni sobre las afirmaciones de Petro. Pero la prensa vinculada al chavismo sí se molestó por las declaraciones de colombiano «sin ningún tipo de prueba».
«De esta manera, Petro se hace eco de los falsos positivos contra Venezuela» sobre un supuesto bombardeo de EE.UU a una empresa en Zulia, «comportamiento que hace plantear la pregunta de si ¿existe una intención solapada del mandatario de pedir con su mensaje a Washington que excluya su nombre y el de su familia de las sanciones aplicadas por la Oficina Fiscal de Activos Extranjeros (OFAC)?» escribió El Universal.

















